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Andrés Cañizález

Tres fracturas del periodismo venezolano

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La “mecánica nacional” de estos tiempos ha tenido un impacto directo en la dinámica informativa, en el manejo de los medios de comunicación y obviamente en el ejercicio periodístico. Aquí esbozo lo que considero tres fracturas, tres rupturas. Sin duda el campo comunicacional en Venezuela está en medio de una profunda metamorfosis.

1.- No se cierran medios, se compran. Hace pocos días tuvo lugar en la sede de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en Costa Rica, la audiencia pública en el proceso que se le sigue al Estado venezolano por el cese de la concesión a RCTV. Todavía deben esperarse algunos meses para que haya una sentencia del tribunal internacional, pero todo parece apuntar a que habrá una condena. En caso de producirse esta eventual condena, sería la guinda. La revolución bolivariana pagó un alto costo político, interno y externo, por el cierre de este medio de comunicación, y justamente tal situación produjo un aprendizaje en el alto gobierno. Comprar las empresas mediáticas y torcer su línea editorial tiene un costo político infinitamente menor que castigar al medio con un cierre abrupto. El caso más emblemático, ya que a estas alturas podemos incluso medir las consecuencias, es el canal de noticias Globovisión. Este medio hoy no solo dejó de ser una ventana para la voz disidente en el país, sino que francamente desinforma en momentos claves, como lo ha venido haciendo en torno a las protestas o con la represión política en marcha. En el caso de la Cadena Capriles la transformación editorial está en marcha. Con menos ruido, país adentro vienen ocurriendo cambios en la propiedad de medios de comunicación.

2.- Es la hora de los periodistas, no de los medios. Esta idea en realidad es síntesis de lo que le he escuchado por separado a las colegas periodistas Luz Mely Reyes y Tamoa Calzadilla. La fractura notable que se ha producido, especialmente en los principales canales privados de televisión, que optaron por omitir información, por no dar cobertura a lo que ha venido ocurriendo, ha terminado colocando en la palestra los nombres de periodistas claves a los cuales se debe seguir en las redes sociales, o escuchándoles en la radio, plataforma en la cual también hay censura pero donde aún se mantienen notables excepciones como referencia a la hora de informar. Junto a esto el sector de medios impresos ha sufrido igualmente un notable achatamiento. La buena noticia: en este momento hay varias iniciativas de periodismo en plataformas digitales que podrán presentar frutos en breve tiempo. Estos proyectos, sin embargo, seguirán teniendo el notable hándicap de no poder llegarle a la mitad del país a la que precisamente debería llegar información de contraste, puesto que se trata de la mitad del país que no está conectada, que no está en zonas urbanas densamente pobladas y que sigue teniendo en la televisión abierta su principal fuente de información, y en ocasiones única fuente.

3.- El futuro se hace presente para la prensa escrita. La tendencia internacional en relación con la prensa escrita es más o menos la siguiente: los periódicos impresos tal como los conocemos van a seguir circulando en un número notablemente menor, se van a fortalecer plataformas digitales multimedias y lo que va a sobrevivir a todo esto es la marca, el nombre del periódico como referencia en materia informativa. Esta situación, en el caso venezolano, tiene además el componente de la presión política ejercida con el suministro del papel para imprimir, lo cual coloca el horizonte de transformaciones en el muy corto plazo. Algunos periódicos lo han entendido, otros creen que sobrevivirán sin mayores cambios.