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Eduardo Semtei

La fiscal, la médica y la doctora Queipo

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He seguido muy de cerca el caso jurídico del fallecimiento de Ninoska Queipo, quien fuera en vida presidenta de la Sala Penal del TSJ. Fue operada el 3-9 de una liposucción en la clínica Centro Médico Platinum, en una de sus 2 sedes, Chuao, también tienen en el CCCT. Fue fundado en 1996, tiene por lo tanto 16 años funcionando. Cuenta con 5 quirófanos. Desde su fundación, tengo entendido, han cumplido satisfactoriamente todas las inspecciones realizadas por el Ministerio del Poder Popular para la Salud. Allí se han realizado miles de operaciones, especialmente del tipo plástico o estético.

Era la cuarta oportunidad en que Queipo visitaba Platinum. Las dos primeras operaciones la realizó la doctora Nairet Queipo, hermana de la magistrada, y actuaba como médico ayudante la doctora Lidisay Galeno. Las últimas dos la dirigió la doctora Galeno. Eran muy amigas, especialmente Nairet y Lidisay. Ninoska llevaba una magnífica relación con Lidisay, a pesar de la diferencia de sus profesiones. Lidisay es por cierto coordinadora docente del Posgrado de Cirugía Plástica, Reconstructiva, Estética y Maxilofacial del Hospital de El Llanito. Es, por lo tanto, una altísima funcionaria de uno de los más grandes hospitales de Venezuela del mismo Ministerio de Salud.

No se sabe con exactitud la causa del fallecimiento de Queipo, por lo menos públicamente. Pero la calificación terrible y hasta malvada de la Fiscalía General de la República acusando a la doctora Lidisay Pastora Galeno Aular de homicidio intencional a título de dolo eventual con la velocidad del rayo despierta cierta suspicacia.

Si fuera infección nosocomial, es bueno recordar que es “una infección contraída por un paciente internado por una razón distinta de esa infección. Se supone que la infección no se había manifestado ni estaba en período de incubación”. Yo no sé si esto fue así. Pero no creo que dos fiscales no médicos sí lo supieran con tanta seguridad y rapidez y pudieran consecuentemente presentar una acusación tan terrible.

Decir que la doctora Galeno quería producirle la muerte a la magistrada, sin motivos aparentes, sin enemistad, sin provecho, supuestamente por el placer de matar es difícil de creer. Más bien me apunto entre los que opinan que es la “política” invadiendo el terreno de la “justicia”.

Las bacterias que producen la infección nosocomial son muchas: pseudomonas, candidas, estafilococos, escherichia coli, serratia marcescens, enterococos, enterobacteriaceae, proteus, klebsiella, enterobacter, legionella y muchas otras. La contaminación se produce en forma directa (pacientes o personal capaces de contaminar) o indirecta (animados: personas, animales, mosquitos, pulgas, moscas; inanimados: apósitos, ropas, vajillas, materiales clínicos, alimentos, libros). ¿Cómo pudieron determinar esos dos fiscales acusadores que entre todas esas posibilidades era precisamente la amiga de la magistrada la homicida intencional? Yo creo que ni Sherlock Holmes ni el Dr. House actuando conjuntamente lo hubiesen logrado.

Termino citando un pequeño estudio hecho por la Organización Mundial de la Salud, que hasta donde sé es la adoración del régimen de Fidel Castro, pues Cuba siempre saca buenas notas en los exámenes rutinarios de la OMS: “En 55 hospitales de 14 países representativos de 4 de las regiones de la OMS (Europa, Mediterráneo Oriental, Asia Suroriental y el Pacífico Occidental) un estudio mostró que un promedio de 8,7% de los pacientes hospitalizados presentaba infecciones nosocomiales”. Si fuera por los dos fiscales acusadores diríamos que esas zonas están llenas de médicos homicidas.  No tengo ni la experticia jurídica para saber a ciencia cierta la conducta antijurídica de la doctora Galeno, pero pensar que llevaba un frasquito de pseudomonas para echárselo a la magistrada en la herida y causarle la muerte. No, señor.