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Antonio Sánchez García

12 de febrero- 12 de agosto. Fechas para la historia

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A Leopoldo López, amigo y compañero

 

                       Todos los discursos fueron emocionantes, todos cumplieron su misión - desde luego el de María Corina, alma del Congreso Ciudadano para la Reconstrucción Nacional, el de Leopoldo López en la voz de Lilian Tintori y el vibrante discurso de Antonio Ledezma - colmaron las exigencias de un evento que marcará un hito en la historia de la República, con tareas y desafíos de alta política a cumplir respecto de asuntos de vigencia inmediata, como la exigencia de liberación de todos nuestros presos políticos, el rechazo frontal al aumento de la gasolina mientras no se suspenda el regalo mil millonario de nuestros recursos a tiranos y vivianes y la clarinada a un nuevo despertar de la conciencia ciudadana, como en los inicios de la República, hace 214 años. Pero uno de los de mayor trascendencia fue, sin duda, el luminoso discurso de Gabriel Puerta Aponte, que supo reconocer la impronta trascendental del momento histórico que se vivía. Me hizo rememorar lo que conocemos de oídas, de afiebradas lecturas y de narraciones admirables quienes aún no habíamos nacido o el destino todavía no había decidido traernos a estas costas caribeñas: los encuentros aurorales de Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba y Rafael Caldera en el Nuevo Circo cuando enrumbaban la República hacia el amanecer de la democracia ante una enfebrecida masa de ciudadanos conscientes de su misión histórica.

 

            Razón ha tenido la dictadura en apoderarse de los medios masivos usando todas las artes de la tiranía, desde el apropiamiento criminal y pandillesco – como fueran empleados contra RCTV - hasta la adquisición forzada – como recientemente con Globovisión y El Universal - así no falten los tartufos que consideran que dichos medios no son más que empresas capitalistas con estrictos fines de lucro, tan ajenos a imperativos éticos y susceptibles de ser vendidos o comprados como un cabaret, un burdel o un casino de juegos de envite y azar.  Si los fundadores y propietarios de dichos medios hubieran tenido la grandeza, la generosidad y el coraje de mantenerse en pie de guerra por la Libertad, hoy el país hubiera compartido masiva, populosa, generosamente el admirable acto de amor por la Patria de que hicieron gala estudiantes, amas de casa, empresarios, parlamentarios, trabajadores, rectores, políticos honorables y jueces de la República, ampliando así la conciencia de que no sólo somos mayoría, sino que somos las mayoría de los mejores. Impermeables a la compra de conciencias, al chantaje, a la persecución, incluso al asesinato: “a la democracia le debo mi vida, la misma que hoy me declaro dispuesto a dar en su defensa”. Fueron las palabras conmovedoras del Alcalde Metropolitano. “¿Aquí no hay candidatos presidenciales: aquí todos somos conciudadanos”.

 

            Dije en su momento que el 12 de Febrero daba inicio a la revolución Democrática. Que como todfa auténtica revolución tendría sus altas y sus bajas, sus avances y retrocesos, pare recomenzar cada vez con mayores bríos. Hoy, exactamente seis meses después, renace de la mano de la sociedad civil, madre nutricia de la Libertad y la Democracia. Escríbanlo: hoy la democracia está más viva que nunca. El Congreso Ciudadano por la Reconstrucción de la Patria ha abierto sus puertas.