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Fernando Luis Egaña

El fatídico año 14

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No me refiero al año 14 del siglo XIX, 1814, año terrible para la causa de nuestra independencia, que naufragaba en la guerra civil y en las atrocidades del caudillo realista José Tomás Boves. Tampoco me refiero al año 14 del siglo XX, 1914, año en el que Juan Vicente Gómez le terminó de pasar la pierna al caballo, y consolidar una férrea dictadura que duraría, aún, más de dos décadas.

Me refiero al año 14 del siglo XXI, este mismo año 2014, en el que la satrapía despótica que depreda a Venezuela se las ha arreglado para exacerbar todos sus desmanes, y para ahondar la crisis nacional de naturaleza existencial que se ha venido potenciando en estos largos y tortuosos tiempos de la llamada “revolución”. Y todo ello con el barril de petróleo en la vecindad de 100 dólares…

Es probable que 2014 sea el peor año de esta época malbaratada de la historia venezolana, y eso no es una consideración personal sino la apreciación bastante mayoritaria de la población, que en cerca de 80% sostiene que la situación general no sólo es mala sino que se deteriora rápidamente. Una apreciación justa y legítima, desde luego, porque cualquier vistazo a la realidad así lo demuestra.

El principal responsable de todo ello, al menos en 2014, el señor Maduro, lleva gran parte del año anunciando que anunciará un “sacudón” que traerá maravillas para la patria socialista. Y mientras se entretiene con sus delirios, y mientras la nomenklatura se enriquece cada vez más con la depredación de los recursos nacionales, de esas maravillas no hay ni rastro etéreo, porque lo único que hay es penuria generalizada y creciente.

La “Venezuela potencia de la década de oro” es el único país de la región, incluyendo a Haití y excluyendo a Cuba, en donde hay escasez masiva de alimentos, medicinas básicas, y prácticamente cualquier producto de importancia para el funcionamiento de  la economía personal y colectiva. Es el país con la economía más agudamente distorsionada, incluyendo a Cuba. Es el país con mayores índices de inseguridad, salvedad de Honduras; y de corrupción, salvedad de ningún otro.

Es un país que está dejando de ser una nación de reconocido potencial para volverse una nación con visos de inviabilidad, en tanto capaz de ofrecer una vida digna a su pueblo. Y pido disculpas por reiterar este aspecto, pero no es fácil el análisis del presente sin destacar que la destrucción del Estado nacional está conllevando la destrucción de la nación misma.

En sus discursos y declaraciones de este 2014, el señor Maduro insiste que en Venezuela no hay crisis alguna y que el “modelo” es profundamente exitoso… Con ese tipo de entendederas sólo se puede ir a donde vamos: a profundizar y extender la mega-crisis. Y es probable que él y los suyos estén encerrados en la demagogia de la hegemonía, cuya centralidad sólo es disputada –y seguramente superada– por el afán de lucro doloso.

Los años 14 han sido años trágicos en la historia venezolana de los últimos 200 años. Lo fue 1814. Lo fue 1914. Lo es 2014. Este no es el espacio apropiado para hacer comparaciones o analogías específicas, tan difíciles y equivocas por lo demás. Pero de que 2014 es un año terrible, lo es. El desafío para toda Venezuela es que los años que vengan sean para mejor. Un desafío que debe encararse ahora. No en 2114.

flegana@gmail.com