• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Antonio Ecarri Bolívar

Los estudiantes tienen su propio discurso

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Cuando la izquierda radical tenía a Edmundo Chirinos –sí, el psiquiatra que murió el año pasado mientras pagaba condena por homicidio– como uno de sus grandes gurús, no hay que olvidar que fue candidato presidencial en el 88 y diputado a la Constituyente del 99, acuñó una frase que, según él, representaba a los jóvenes de los años ochenta en Venezuela: “La generación boba”. Nunca estuve de acuerdo con esa estigmatización.

En nuestro país nunca ha habido “generaciones bobas” –a los caribeños nos pueden acusar de todo menos con ese calificativo– sino circunstancias de flujo y reflujo de la lucha política. Los estudiantes son la vitrina donde se visualizan y expresan esas situaciones. Chirinos quería significar, fundamentalmente, que en ese período de la década de los años ochenta, los jóvenes no protestaban como lo hicieron los del 28, ni los que participamos en el proceso de renovación universitaria en los años setenta, épocas de una altísima efervescencia política que condicionaba la conducta estudiantil. Los del 28, luchando contra la dictadura de Juan V. Gómez; los estudiantes de los años setenta, contagiados por el Mayo Francés, cuestionándolo todo, a partir de la reforma académica y permeando, con ese espíritu, a buena parte de la sociedad. Los de la década de los ochenta se dedicaron más bien a estudiar y preparase para los desafíos del siglo XXI que veían acercarse aceleradamente, aunque no contaban con este accidente histórico atravesado en su camino, of course

Esta remembranza viene a cuento, porque pareciera que existen en Venezuela algunos que otros vivarachos al acecho, quienes creen poder utilizar a los estudiantes como si se tratara de una nueva “generación boba” que puede ser manipulada y utilizada en proyectos personales o politiqueros. Quienes así piensan no conocen la trayectoria corajuda de nuestro movimiento estudiantil. El gobierno calificando a los estudiantes de “fascistas” y “lacayos del imperialismo” para ver si se amilanan y, por otra parte, sectores radicales de la oposición intentando “colearles” sus consignas maximalistas.

Hagamos un poco de memoria, para ver si lo ocurrido en las últimas semanas en Venezuela tiene que ver con el desarrollo de la protesta juvenil o se ha tratado de manipular el movimiento por el gobierno y por algún sector minoritario de la oposición. Los estudiantes caraqueños salieron a protestar el 12 de febrero, como reacción airada por la represión ocurrida la semana anterior en San Cristóbal, pues el martes 4 de febrero una estudiante del núcleo de la Universidad de los Andes en Táchira se encontraba en el Jardín Botánico de la universidad y fue víctima de un intento de violación.

Ah, pero no contábamos con la brutalidad represiva de este gobierno: no contentos con la represión en San Cristóbal y el traslado abusivo e ilegal de los estudiantes presos hacia Coro; arremetieron, también, con sus colectivos armados contra la marcha caraqueña y hubo el lamentable saldo de dos fallecidos: un estudiante y un militante de un colectivo que, según su hermano, fue asesinado no por los manifestantes sino por un órgano represivo del Estado.

También es cierto que los estudiantes unieron, a su consigna inicial de protesta por lo acontecido en el Táchira, sus justos pedimentos de reivindicaciones sociales, pues ellos no viven aislados en alguna isla paradisíaca del campus universitario, sino que constatan a diario cómo afecta a sus compatriotas una desastrosa política económica que está dejando vacíos los anaqueles y hambreando a la población. Al exigir rectificación de esa política, también piden el desmantelamiento de los colectivos armados por el propio gobierno, el enjuiciamiento de los asesinos de estudiantes, la libertad de los presos políticos y el respeto a los derechos humanos. La verdad sea dicha, no hemos visto en ninguna consigna estudiantil el pedimento que le hemos oído a algunos de “la salida ya” del gobierno, aunque la represión desmedida le hace el juego a los radicales que la postulan.

Hemos hablado con muchos dirigentes estudiantiles y todos quieren un cambio de gobierno, pero también son conscientes de la necesaria acumulación de fuerzas para ese propósito. Saben que con “voluntarismo”, “foquismo”, violencia contra nosotros mismos, no vamos a lograr lo que queremos la gran mayoría de los que hemos luchado aquí en Venezuela, durante los 15 largos años de esta pesadilla, por cambiar el régimen. Por todo ello, hacerles concesiones a los “managers de tribuna” significaría comprarles sus consignas maximalistas, que distorsionan el discurso coherente de los estudiantes que entrará en sintonía, más temprano que tarde y sin duda alguna, con las grandes mayorías nacionales.

Será así, pues ni en esta ni en ninguna otra época ha existido una “generación boba” en Venezuela y, en consecuencia, los estudiantes siempre tendrán su propio discurso. Oficialistas y oportunistas… favor abstenerse.