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César Pérez Vivas

La estafa habilitante

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Luego de hacer uso impúdico del poder, la cúpula roja otorgó poderes especiales al Sr. Nicolás Maduro, como Presidente de la República, a través de una ley habilitante.

Esta herramienta, consagrada en la Constitución Venezolana, ha resultado un mecanismo parta reforzar el exacerbado presidencialismo, que ya de por si establece nuestra carta política. En efecto la figura de la habilitación legislativa se ha venido desnaturalizando, hasta el punto de llegar a ser en estos tiempos, una carta abierta para asumir poderes plenos por parte de quien ejerce la Presidencia de la República.

En la Constitución de 1961 la habilitación legislativa estaba limitada a medidas extraordinarias en materia  económica y financiera. En la vigente constitución se abrió para todo tipo de materia, convirtiendo lo excepcional en regular u ordinario.

De esta forma el gobierno vulnera principios fundamentales de la democracia como lo son la transparencia, la participación popular, el pluralismo social y político.

Al permitirse la emisión de leyes desde el cuarto oscuro del poder ejecutivo, la sociedad es sorprendida con una serie de normas, la mayoría de las veces inconstitucionales, con las cuales  se han venido reduciendo las garantías que la constitución le establece a los ciudadanos, sobre todo en estos tiempos del socialismo del siglo XXI, empeñados como están, en imponer unilateralmente un modelo autoritario, que más de la mitad de la sociedad ha rechazado. Así se dejó sentado con el no a la reforma constitucional del 2007.

El balance histórico de la figura de la habilitación legislativa es francamente desalentador en todos los órdenes, pero muy especialmente en la naturaleza democrática de la gobernabilidad desarrollada.  El saldo de normas ineficientes, injustas e inconstitucionales es abrumador.

Soy de la tesis de anotar esta materia como clave a la hora de reconstruir la democracia. La figura amplia consagrada en la vigente constitución de otorgar poderes extraordinarios a un Presidente de la República, para que dicte las leyes a su real saber y entender, constituye una negación de la democracia, pues supone una auto castración del Parlamento.

El Parlamento por su naturaleza plural no puede ser obviado a la hora de dictarse políticas públicas por la vía de la ley. Resulta alarmante que un parlamento tan cercenado y maniatado como la actual Asamblea Nacional, llegue al extremo de cerrarse a la opinión disidente, hasta el punto de callarla totalmente, mediante el traslado de sus competencias legislativas al poder ejecutivo, que actúa de manera abierta y descarada, como capataz de la representación nacional.

La actual habilitante anunciada primero con la excusa de enfrentar la corrupción, y luego justificada con la peregrina  tesis de la guerra económica, será otra forma de imponer normas arbitrarias, y de seguir avanzando a la destrucción de la economía nacional. Un camino, igualmente, para justificar violaciones a derechos fundamentales de los ciudadanos.

El tiempo demostrará que esa ley es parte de una campaña electoral. Un instrumento innecesario. La mayoría parlamentaria oficialista en la Asamblea Nacional ha podido aprobar cualquier ley que el ejecutivo requiriera. Para aplicar medidas arbitrarias, este gobierno no necesita ley alguna. Simplemente han hecho lo que han querido a lo largo de estos años, sin que los poderes que deben controlarlo, asuman sus obligaciones.

No tengo duda alguna de que la misma es una pieza, en la estrategia de evadir la responsabilidad que la cúpula roja tiene en la destrucción de la economía, y en el despilfarro y robo de la riqueza petrolera bajo su administración.

Más allá de la petulancia de Maduro de sentirse poderoso, y de su campaña de mentiras y manipulaciones respecto de la crisis económica producida por el fracasado modelo que aplican, esa ley habilitante no resolverá ningún problema. Por el contrario agravará todos los que tenemos. Entonces los veneozloanbos que aún no lo perciben, entenderán que esa no era una ley, sino una estafa habilitante.