• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Andrés Cañizález

Estado, enfermedad y derecho de saber

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

El presidente Hugo Chávez ha confirmado, por fin, lo que era ya un asunto ampliamente comentado. Se desprenden varios asuntos de su cadena del pasado sábado antes de partir a Cuba para una nueva intervención quirúrgica debido al cáncer. Como hemos sostenido en otras columnas, relacionadas con este tema, la salud de un jefe de Estado –cuando está en funciones– no es un asunto privado. En realidad, las condiciones de bienestar o enfermedad de un presidente en ejercicio del poder pasan a ser un asunto de Estado, como ha quedado claro finalmente, según las palabras del propio presidente Chávez.

El mandatario no está seguro de que pueda, incluso, concluir este mandato, y por tal razón dejó sobre la mesa de forma muy clara y categórica la opción de que Nicolás Maduro no sólo asuma temporalmente la Presidencia –si hay una ausencia absoluta–, sino de que también sea el candidato del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) si se hace necesario convocar nuevas elecciones. Todos estos eran asuntos que el presidente Chávez se negaba a poner sobre el tapete de la opinión pública. Detengámonos en algunos aspectos que se derivan del mensaje presidencial.

Lo primero y más obvio es que el Presidente no le habló claro al país durante la campaña electoral. Resulta paradójico que el pueblo venezolano haya elegido a Chávez cuando éste sostenía a los cuatro vientos que estaba totalmente curado y que había vencido al cáncer. Apenas triunfó, el mismo Presidente comentó que había hecho la campaña literalmente a media máquina porque su salud no se lo permitía y, lo peor, Chávez admitió que hizo la campaña contraviniendo las indicaciones de sus médicos.

Sin que haya llegado la fecha de la toma de posesión para el nuevo período de gobierno y forzado por la gravedad del cáncer, el jefe de Estado coloca sobre la mesa precisamente el escenario de que eventualmente no pueda gobernar para el lapso que fue elegido. Desde mi perspectiva, efectivamente, el Presidente es un ser humano y tiene el derecho de ser tratado por médicos especializados, incluso en el exterior como ha venido haciendo. Empero, el caso reviste un problema ético, ya que viene a corroborar la falta de transparencia oficial en relación con la enfermedad.

Ha sido una opacidad intencional para evitar las consecuencias políticas que tendría este tema en las urnas el pasado 7 de octubre. No compro la idea de que el Presidente sólo supo ahora de la gravedad del cáncer, que incluso requiere una nueva intervención quirúrgica. Guiándonos por el discurso de los últimos meses, lo que parece haber ocurrido es un manejo político-electoral de esta dolencia. ¿Cuántos venezolanos le habrían votado sabiendo que en verdad no estaba curado?

En el fondo de todo este caso, y eso también lo hemos planteado desde hace año y medio, está de forma destacada el derecho de saber de los venezolanos, de los ciudadanos. Si la enfermedad, como finalmente se ha admitido, impacta el manejo del Estado, en esa misma medida es un asunto que nos compete a todos. La opacidad reinante se ha manifestado de diversas formas. No sabemos los ciudadanos efectivamente dónde está alojado el cáncer del presidente Chávez ni cuáles órganos ha afectado, menos aún se conoce la magnitud de la enfermedad. La falta de información, como política de Estado, se refleja también en no brindar detalles sobre el centro médico específico en el cual ha sido intervenido Chávez en Cuba, ni sabemos nada sobre sus médicos tratantes.

Esto contrasta notablemente con la política informativa que siguieron presidentes afines a Chávez como Fernando Lugo de Paraguay o Cristina Fernández de Argentina, y más recientemente Juan Manuel Santos de Colombia. Todos estos jefes de Estado sufrieron enfermedades que requirieron intervenciones quirúrgicas, todos brindaron información pormenorizada y sus médicos actuaron como voceros. Nada de eso ha ocurrido en Venezuela en este año y medio en el cual el Presidente no sólo ha estado enfermo, sino que ha usado políticamente el tema.