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Gustavo Roosen

La elocuencia de los resultados

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La pretensión del gobierno de erigirse en empresario ha tenido un alto costo para Venezuela: pérdidas por donde se mire, para el propio Estado-empresario, para el consumidor castigado por la escasez, para el sector laboral y su aspiración a mayor empleo productivo. Igual sucede con la obsesión controladora. Tomar para sí actividades que no le son propias ha logrado el objetivo político de debilitamiento del sector privado y control del poder y de la sociedad, pero ha generado una importante suma de efectos negativos para la economía nacional. El exceso y la arbitrariedad en los controles, por su parte, ha dado lugar a una economía entrabada, lenta, carente de estímulos, expuesta a la corrupción y a la trampa.

Casi no hay ámbito económico en el que no haya intervenido directamente el gobierno por la vía de compra, expropiación, intervención o expoliación. La larga lista incluye empresas de los sectores agroindustrial, de los alimentos, de la construcción, comercio, tierras productivas, metalúrgico, transporte, telecomunicaciones, eléctrico, turismo, financiero, comercio, servicios petroleros, químico, automotor, farmacéutico y más. El resultado visible es que no solo no se ha incrementado la producción en las empresas asumidas, sino que se ha debilitado el aparato productivo nacional, se ha desestimulado la inversión y se ha provocado escasez, con su secuela de desabastecimiento e inflación.

El fracaso de las empresas tomadas por el gobierno ha arrastrado al sector privado. Su crecimiento en el año 2013 fue de solo 1,5% frente a 6,2% registrado el año anterior. La carencia de la materia prima de origen nacional ha potenciado la necesidad de importar, necesidad que ha chocado a su vez con un enredado y poco transparente sistema cambiario, limitado y difícil para el sector privado, generoso para el sector público. De hecho, el sector público se ha convertido en el gran importador. En franca contradicción con las declaraciones oficiales a favor de una política de abastecimiento nacional y de incremento de capacidad exportadora, lo que se ha incrementado en los últimos años ha sido precisamente el volumen de importaciones, particularmente las oficiales. Según cifras del Banco Central las importaciones públicas no petroleras crecieron 995% entre 1998 y 2013, al pasar de 245 millones a 2.684 millones de dólares. El año pasado absorbieron 56% de las divisas destinadas a la importación.

El bajo rendimiento de las empresas manejadas por el gobierno explica la creación reciente de nuevas y numerosas instancias de control y seguimiento. Cabe preguntarse, sin embargo, si se han llevado a cabo efectivamente las auditorías anunciadas, cuáles resultados se han obtenido de ellas y cuáles rectificaciones han sido programadas. Cabe preguntarse también si la dimensión del fracaso llevará a cuestionar las políticas seguidas, inspiradas en una voluntad política centralizadora y estatizante, alimentada por la desconfianza frente al sector privado. ¿Qué pesará más en la decisión: la evidencia de los resultados o la venda ideológica que los oculta o construye argumentos para negarlos? ¿Servirá el ejemplo de las economías en crecimiento, incluidas las emparentadas ideológicamente pero distanciadas por una más ajustada comprensión de la realidad y la aplicación de las políticas adecuadas? ¿Buscará mejores resultados por la vía del estímulo a la actividad privada o insistirá en la agudización de las trabas y la desconfianza?

Si la responsabilidad del empresario es básicamente con la empresa, los trabajadores y el consumidor, el Estado-empresario en Venezuela está en deuda con todos ellos. Su historia reciente ha estado marcada por la ineficiencia, la generación de escasez, la pérdida de libertad sindical. Una situación así debería justificar un cambio de rumbo. Los problemas de la economía no se resuelven con proclamas ideológicas o trasladando maliciosamente la culpa a los demás, tarea en la que este gobierno ha sido especialmente hábil. Es hora de entender la elocuencia de los pobres resultados.

nesoor10@gmail.com