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Diario de las Américas Editorial

Un ejemplo nacional

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“La prensa no sólo es el arma más poderosa contra la tiranía y el despotismo, sino el instrumento más eficaz y más activo del progreso y de la civilización”. 

Es seguro que Nicolás Maduro no ha leído a Francisco Zarco, autor de esta frase, pero de lo que no queda duda es de que si lo hubiera hecho, lo habría odiado tanto como al resto de periodistas que, pese a las continuas trabas que les imponen, tratan de realizar honestamente su labor: dar a conocer los hechos para que la sociedad pueda ser más libre y democrática. 

Dos adjetivos que sin duda producen urticaria en el Palacio de Miraflores. Este pasado fin de semana, el presidente editor de El Nacional, Miguel Henrique Otero, fue llamado a declarar ante el Servicio Bolivariano de Inteligencia, aunque como testigo. 

Como el propio periodista consideró, esta nueva acción del Gobierno no es sino una otra embestida contra la libertad de prensa y un nuevo (y patético) intento de amordazar a un diario que ha enarbolado desde el principio los valores de pluralidad e independencia que tanto desprecian los aprendices de Hugo Chávez. 

Este rotativo decidió no doblegarse ante los abusos que se comenten en Venezuela desde hace ya años y por ello han tratado de ahogarlo de todas las maneras posibles, aunque sin el éxito que deseaban. 

La citación para hoy no es sino una vuelta de tuerca de los planes de Maduro para tratar de someter a las pocas voces que aún no le rinden pleitesía. 

Por eso, El Nacional se ha convertido en un ejemplo, un medio que pese a los obstáculos impuestos, no ha cejado en su empeño por dar a sus lectores una información veraz, sin miedo a las consecuencias de un régimen dictatorial que cada vez oculta menos su verdadera naturaleza.