• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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¿Cuál es la verdad?

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El comunicado sobre el estado de salud del Presidente de la República, leído en cadena nacional por el ministro Ernesto Villegas, tenía como propósito ofrecerle al país una información adecuada y precisa, capaz de despejar las dudas e incertidumbres creadas por declaraciones de otros voceros, contradictorias y, evidentemente, inexactas, que se vinieron sucediendo en las últimas semanas.

El propósito no tuvo éxito, no era fácil despejar la urdimbre de versiones que antecedieron a este comunicado. Al Presidente lo han puesto a tomar complejas decisiones económicas como la devaluación del bolívar, a erogar millones de bolívares para distintos proyectos, a firmar documentos de Estado, a conversar y dar instrucciones al vicepresidente y a los ministros, y, según dijo el ministro Jorge Arreaza, el mandatario había hecho la proeza de recorrer a través del satélite los territorios de Barinas y Guárico, llegando a identificar “parcelas sin uso” que ordenó investigar de inmediato. Arrojar luz en medio de tanta oscuridad no resultaba una tarea fácil, menos si se trataba de trasmitir, como en efecto sucedió, una realidad menos optimista.

Como los anteriores comunicados oficiales sobre la salud del jefe del Estado, este careció también de profesionalismo. Fue precedido por una declaración de Fidel Castro en el diario Granma que contribuyó a generar rumores nada favorables. La lectura cuidadosa del texto permite concluir que el estado de salud del Presidente continúa siendo de extrema gravedad, y se trata por tanto de una cuestión de Estado que debe ser asumida como tal.

Es necesario detenerse en el párrafo del comunicado que se refiere al estado del comandante Chávez para formarse una idea precisa de la situación. Textualmente, con su redacción irregular, dice así: “Como se informó oportunamente, la infección respiratoria surgida en el curso del postoperatorio, fue controlada, aunque persiste un cierto grado de insuficiencia. Dada esta circunstancia que está siendo debidamente tratada. En la actualidad el comandante Chávez presenta respiración a través de cánula traqueal, que le dificulta temporalmente el habla. El equipo médico aplica tratamiento enérgico para la enfermedad de base, que no está exento de complicaciones”.

Se trata de una literatura suigeneris. O de una redacción que deja mucho que desear. ¿Cuál es esa “enfermedad de base” que no está exenta (en lugar de “exento”), y que cosa es eso de “tratamiento enérgico”? 

En toda esta historia hay una gran falta de respeto, en primer lugar al propio Presidente de la República, y a todos los venezolanos que han estado pendientes de su salud desde el primer momento. Una falta de respeto a la ciencia porque se les ha impedido a los médicos tratantes que sean ellos los responsables de los partes facultativos como sucede en los países civilizados. En este particular el Gobierno de Cuba le debe una explicación al mundo.