• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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El ventajismo

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Si usted quiere una muestra fehaciente de claro ventajismo, diferente a la utilización abusiva de los recursos del Estado y a las manipulaciones de los organismos electorales, basta con observar el siguiente ejemplo relacionado con el ocultamiento manifiesto de información y, en consecuencia, con el secretismo al que nos referimos la semana pasada en este mismo espacio editorial.
El Banco Central de Venezuela acostumbra a publicar la primera semana de cada mes los datos correspondientes a la inflación nacional del mes anterior, acompañados de índices de escasez y de la variedad de la oferta en el área metropolitana de Caracas. Este mes, hasta ahora, no lo ha hecho. Vale la pena explicar por qué se comporta de esa manera.
La razón para tal omisión parece ser muy simple. Según recoge la prensa, basada en un punto de cuenta enviado al presidente encargado de la República por el ministro de Planificación y Finanzas y el presidente del Banco Central, el índice nacional de precios al consumidor de marzo de 2013 se situó en 2,8%, la inflación más alta para este mes desde hace 6 años y la más alta de los últimos 35 meses, con excepción de diciembre y enero pasados.
Como esa cifra corrobora una aceleración en el alza de los precios durante los últimos meses, tal como han percibido los consumidores, no debe haberle parecido conveniente a la burocracia roja publicarla a una semana de las elecciones presidenciales que se celebran el domingo por temor a recordarle a la ciudadanía las deterioradas condiciones económicas en las cuales debe desenvolverse.
Lo mismo se aplica al desabastecimiento. De acuerdo con las fuentes citadas, el índice de escasez habría llegado a 20%, similar al de enero. Ambas son las más altas cifras mensuales de los últimos cuatro años.
La agudización del alza de los precios y del desabastecimiento es fácil de explicar si tomamos en cuenta que constituyen los primeros efectos de la devaluación que ha registrado recientemente la moneda: 46% en el llamado cambio oficial y un porcentaje aún desconocido en los casos del Sicad y otros mercados.
Pero su impacto no puede precisarse con cifras oficiales porque estas han sido retenidas dentro de los criterios de secretismo que abarcan campos cada vez más amplios de las actividades gubernamentales.
La manipulación de la información, además de constituir una forma descarada de ventajismo por parte del Gobierno, es un signo del temor que parece invadir al oficialismo a medida que se acerca la fecha del sufragio. El mismo que le ha llevado a no afrontar la realidad y le ha conducido a recurrir a supuestas conspiraciones criminales, así como a hechos y símbolos supraterrenales con el objeto de atraer incautos.
En este caso, la argucia informativa pudiera ser poco efectiva porque el alza de precios y el desabastecimiento se sienten cada día en la mesa familiar. Y muy probablemente se reflejen el domingo en las urnas electorales.