• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

Al instante

La telaraña de Jessenia

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Sin mayores explicaciones al respecto, la prensa da cuenta de la designación de la ciudadana Jessenia Jussara Moniz Monsalve como nueva viceministra de Redes Sociales, de acuerdo con la información aparecida en la Gaceta Oficial N° 40.535.

Sustituye Moniz a José Miguel España Figueroa, quien agotó su pasantía por ese organismo perdiendo el tiempo en la redacción de trinos cursis y adulantes -“¡Aquí estamos los Hijos del Comandante Supremo Hugo Chávez! Construyendo Patria. Junto a nuestro presidente obrero @NicolasMaduro"- y no se percató de que se le venía encima una campaña electoral para la cual se esperaba, como es lógico suponer, que hubiese preparado una estrategia dirigida a neutralizar el uso de Internet y la telefonía celular por parte de la oposición en beneficio del gobierno.

No fue así y lo mandaron de paseo; ahora, la presidencia de la república coloca en su lugar a quien detentaba la jefatura de la Oficina de Comunicación del Gobierno del Distrito Capital.

Adscrito al Minpopo de Comunicación e Información, el inefable Viceministerio de Redes Sociales fue una suerte de epiléptica respuesta del régimen al modo eficiente con que jóvenes y estudiantes se valían de los foros de discusión y las mensajerías de texto, no solo para mantener informada a la comunidad sobre el desarrollo de sus actividades, sino para convocar a sus compañeros a las marchas y manifestaciones que pusieron al gobierno al borde de un patatús, tanto, que echó mano de sus bandas armadas para aplacar la disidencia a plomo limpio.

En aquel entonces, los áulicos del sucesor se dieron cuenta de que, bien administrado, un teléfono inteligente es un arma poderosa, no sólo por la velocidad con que puede transmitir mensajes, sino por su capacidad de multiplicarlos; esas cualidades hicieron del smartphone una herramienta de utilidad superlativa en la primera campaña de Barack Obama, porque permitía a sus seguidores llevar en el bolsillo una llave para acceder a comunidades como Facebook, Twitter, Instagram, Linkedin, etc., donde interactúan millones de personas que, además de divertirse y opinar sobre los más variados tópicos, se muestran dispuestas a ser eslabones en cadenas de apoyo a causas justas. De allí su efectividad.

En nuestro país, las redes sociales se hicieron sentir con inusitado vigor a partir de las irregularidades que arrojaron un manto de sospecha sobre los comicios que dieron ganador, sin la certeza de un reconteo, a Nicolás Maduro. Esa contagiosa vivacidad no pasó inadvertida para los consejeros del incierto mandatario.

Por ello, no es exagerado pensar que Jessenia Moniz ha sido, en realidad, encargada del sabotaje cibernético; de ser así, la unidad debe ingeniársela para no enredarse en la telaraña oficial, tejer su propia trama y superar con creatividad los obstáculos que, con tecnología china, supervisión cubana y dinero del tesoro público, interpondrá la flamante viceministro en el camino de los candidatos democráticos al próximo Parlamento.