• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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La respuesta oficial

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A las ya dolorosas revelaciones sobre la violación a la que fue sometida la jueza María Lourdes Afiuni durante su prisión en el Instituto Nacional de Orientación Femenina se le agregan ahora las declaraciones dadas a los medios de comunicación oficialistas de la ministra de Asuntos Penitenciarios, Iris Varela. La funcionaria no se paró en mientes y aseveró según las agencias internacionales que “eso que Afiuni ha escrito, relatado supuestamente a su abogado, es una vil patraña, donde además se da el lujo de señalar que el Presidente estaba al tanto de estos abusos”.

Pareciera que la ministra desconoce su condición de mujer que ejerce un alto puesto en el Gobierno y que la obliga a investigar y defender a las privadas de libertad que hayan sido objeto de violencia en las instalaciones carcelarias que ella controla. Prefiere más bien defender al comandante que, como todos sabemos, tiene suficiente labia para responder sin ayuda de nadie.

A la ministro le molesta que se publique un libro con las declaraciones de María Lourdes Afiuni, que es una ciudadana con el derecho de contar, desde su punto de vista, el infierno que le tocó vivir. Pero la ministra Varela no responde sino con amenazas y señalamientos que no vienen al caso: “Esto es una viveza de Afiuni con su abogado, que intenta atacar de manera impune a los trabajadores y a las privadas de libertad del Instituto Nacional de Orientación Femenina”.

No se queda atrás Isabel González, la directora del INOF cuando se cometió la presunta violación a la jueza. La señora González reveló la existencia de “un expediente de 1.700 folios en el que Afiuni hizo constar y refrendó con su firma que todos los procedimientos habían sido ejecutados con normalidad. “(…) Todo lo que está manifestando ella es únicamente para poder vender un libro”, dijo la funcionaria, ahora ascendida por Iris Varela a directora de la Región Central del ministerio de Asuntos Penitenciarios. Absurda y por demás cruel esta forma de publicitar un libro a través de golpizas y ataques reiterados con armas blancas.  

Toda Venezuela sabe que nuestras prisiones son un infierno donde ni la vida ni la seguridad de quienes están dentro son garantizadas por el Estado, a pesar de que las mujeres y los hombres presos están bajo la tutela absoluta del Estado a través del Ministerio para el Servicio Penitenciario y la Guardia Nacional Bolivariana.

Ahora la ministro nos quiere vender la imagen de que las cárceles son unos paraísos donde nadie es violado, maltratado o asesinado. ¿Acaso la señora Iris no confía en los propios informes oficiales que circulan nacional e internacionalmente? Cuesta creer a estas alturas que el INOF sea, de la noche a la mañana y por obra y milagro de santa Iris, una casa de muñecas. Lo peor es que, según las denuncias, las “maltratadoras” son mujeres que, lejos de solidarizarse con sus semejantes, se convierten en sus principales verdugos.