• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Más pranes, nuevas cárceles

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Para solucionar la grave crisis carcelaria que vive el país y a pocos meses de asumir su nuevo mandato, Hugo Chávez firmó el decreto 9228, que publicó la Gaceta Oficial, en el que declara la emergencia en infraestructura carcelaria.

El decreto promete construir nuevas cárceles para los “procesados”, pero no especifica dónde estarán ubicadas, ni cuántas son en verdad. Lo más grave es que, luego de catorce años, el Presidente asume ¡por fin! que la mayoría de los reclusos venezolanos son procesados y están tras las rejas sin una sentencia condenatoria.

Pueden ser inocentes o culpables: a los bolivarianos no les importa que a esos seres los violen, les den palizas y los conviertan en piltrafas humanas que salen de la cárcel graduados de hampones, mientras los verdaderos malandros recorren las calles y hasta se organizan para trasladar a los votantes a los centros electorales.

Cuando Chávez llegó al poder tenía conocimiento de que existía un gran retardo procesal que viola el derecho al debido proceso consagrado en la Constitución. Sabe que, con ello, se viola la presunción de inocencia porque él estuvo preso.

El nuevo decreto es el 13° plan que Chávez presenta: el primero fue el 28 de febrero de 1999, a pocos días de su toma de posesión cuando visitó la cárcel de Yare I, donde estuvo recluido. Allí dio inicio al Plan Nacional de Desarme de la Población Reclusa, que tenía el objetivo de humanizar las cárceles, que los reclusos participaran voluntariamente en el desarme y que ellos mismos pusieran las quejas que tenían del sistema penitenciario. En esa oportunidad dijo a los reclusos de Yare: “Muchachos, cuenten con estas manos para llevarlos a la vida de nuevo”.

Desde esa fecha se han presentado 13 planes diferentes para “humanizar las cárceles venezolanas”, hemos tenido 11 ministros de Interior y Justicia, 17 directores de Sistema Penitenciario, y hace más de un año, en julio de 2011, se creó el Ministerio para el Servicio Penitenciario, y el caos continúa.

Importante es tener en cuenta que en el año 2006 se presentó el Plan de Humanización Penitenciaria que establecía la construcción de 25 nuevos recintos carcelarios, y sólo se hicieron 2: la Comunidad Penitenciaria de Coro y la Cárcel de Yare III.

Este nuevo plan revolucionario que le toca a la Fosforito ejecutar nada habla de desmantelar las mafias carcelarias que introducen armas, drogas y demás sustancias ilícitas a las cárceles, y que han creado estos gobiernos paralelos internos dirigido por los reclusos a través de los pranes.

Lo único claro de esta emergencia es que elimina los trámites para la construcción de nuevas cárceles: sin licitaciones ni concursos. Sólo la ministra del área penitenciaria tiene poderes para asignar a dedo estos negocios.

Este decreto de emergencia en infraestructura carcelaria nos coloca ante la duda de si lo que se busca es tener nuevas cárceles o, más bien, un espacio más grande para nuevos pranes.