• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

Al instante

Los planes imaginarios

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Este largo y singular gobierno pasará a la historia como el gobierno de los grandes y fastuosos planes, como el gobierno de promesas de tanto calibre y desmesura como la consigna de “Un país fuerte, una economía fuerte, un bolívar fuerte”. ¿Qué ha quedado de tanta fanfarria? Mire usted a su alrededor y busque su propia respuesta. Después de años de políticas revolucionarias de expropiaciones y de estatización forzadas, la economía es la más débil de todos los tiempos, y así andan el país y la moneda. La cuestión tiene explicaciones de distinta naturaleza, el estatismo llevado a los extremos no funciona ni en Venezuela ni en la Cochinchina.

Si el estatismo funcionara en alguna medida, Cuba y Corea del Norte serían paraísos envidiables. Todo lo gastan en aparatos militares y en la policía política que acalla las tristes quejas de la gente. En este sentido, el Gobierno de Venezuela también los emula. El presupuesto de 2012 multiplica los gastos militares y deja atrás los de salud y educación, por ejemplo. El presupuesto es un espejo. O mejor, una confesión. Además, el Gobierno con astucia fiscal calcula en 50 dólares el petróleo que vende a 100. El resto se diluye. Toma, como decían antes, las de Villadiego.

El Gobierno de los planes imaginarios ha llenado el mapa de elefantes rojos, como ya se dijo aquí. A las observaciones, más que críticas, nadie responde, y esto también es un dato de cómo estamos y hacia dónde vamos. Ni respuesta ni reacción. Los señores ministros se han habituado a la indolencia, a la politiquería de aldea, a la “dolce vita”, y ya no le hacen caso al jefe máximo. Nada los conmueve. El ministro encargado de darnos luz, a cambio nos da la noticia de que podemos quedarnos a oscuras porque en el “presupuesto armado” de 2013 no habrá recursos.

La lista de planes imaginarios es demasiado larga, tan larga como el Gobierno. Pensemos, por ejemplo, en los planes educativos a los cuales se refirió este diario el domingo. Van ocho en catorce años. Navegamos pero sin brújula, y lo peor del caso es que todo el país los ha discutido y ha perdido su tiempo. ¿Qué explicación encontrarle a todo esto? Pues, muy simple. No tienen idea del asunto. Y si de ahí pasamos a los planes de seguridad, la cuestión entra en el mundo de la fatiga. El Gobierno se rindió ante la inseguridad y la delincuencia.

¿Qué decir de los planes económicos? ¿De las fantasías políticas traducidas en el sistema de comunas que no producen nada pero consumen fatalmente un alto porcentaje del presupuesto nacional y el que, paralelamente, administra el jefe de la revolución? Valdría la pena conocer las cuentas, porque son dineros públicos.

El Gobierno ha encontrado, no obstante, un burladero. Y la palabra tiene implicaciones duales. Un burladero se usa para escapar del toro, y un burladero implica burla, y eso es lo que le queda al pueblo de Venezuela de tantos planes falsos.