• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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El petróleo en EE UU

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En pocos dominios de la actividad humana se registran mayores sorpresas que en el mundo del petróleo. Los diagnósticos, por lo general, resultan paradójicos. El caso del petróleo en Estados Unidos es el mejor de los ejemplos. Hasta hace poco tiempo, la gran potencia consideraba como una de sus debilidades la cuestión de la energía y, sobre todo, de la dependencia del petróleo extranjero. Para una potencia mundial el asunto tenía implicaciones de distinta naturaleza, desde la exclusivamente económica hasta las más complejas de la seguridad.

La cuestión se convirtió en obsesión y la independencia económica en una especie de razón política que dominó los programas de investigación tecnológica y de desarrollo de sus propias fuentes.

Durante la primera gestión del presidente Barack Obama se registraron avances importantes, incluidos los de la energía limpia.

Pero, poco tiempo después de su reelección, el lunes 12 de noviembre la Agencia Internacional de Energía dio a conocer su Reporte Mundial de 2012, (World Energy Outlook), y las noticias le dieron un vuelco a la historia. Las políticas del presidente Obama han dado sus frutos, y la naturaleza demuestra otra vez su extraordinaria generosidad con la nación y sus habitantes.

La AIE anunció que “Estados Unidos sobrepasará a Arabia Saudita como el mayor productor de petróleo en 2017 o cerca de ese año”. O sea, dentro de cinco años. Y añade algo más, para 2030 Estados Unidos se convertirá en exportador neto de petróleo. El incremento de la producción, observa la agencia, y las políticas destinadas a lograr mayor eficiencia, darán un vuelco dramático a la situación. De modo que la autosuficiencia y la independencia energética están en el horizonte.

No son ficciones, sino investigaciones técnicas. Para Estados Unidos esto no era un secreto, pero quizás prefirieron prudentemente que la información se produjera por parte de un organismo independiente como la AIE que suele asesorar a los grandes países en asuntos energéticos.

Así ocurrió, ya la noticia tiene todo el respaldo necesario.

No cabe duda de que esta autosuficiencia de Estados Unidos y sus posibilidades de país exportador tendrán efectos en la política y en la economía globales. Los analistas y los políticos se quejaban de que Estados Unidos era una especie de rehén de sus principales proveedores en el Medio Oriente. El Reporte de la AIE calcula paralelamente que la demanda energética crecerá para 2035 alrededor de 64%. Que esta demanda tendrá como centros China e India, y el propio Medio Oriente donde el consumo se ha disparado. Para países como Venezuela la alternativa ya no estará en este hemisferio. Ha terminado un siglo. Variarán sustancialmente en el tiempo previsible las relaciones económicas entre Venezuela y Estados Unidos. La noticia reitera el criterio de que el petróleo no puede ser manejado por legos ni por dogmáticos. Es hora de apretarse el cinturón.