• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Sin paz con la miseria

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Hace un par de días se presentó en el Foro Político de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, en Ginebra, el geógrafo Ricardo José Menéndez Prieto, vicepresidente del Consejo de Ministros para la Planificación y el Conocimiento y ministro del poder popular para la Planificación –¡una pelusa!– para asegurar que “94% de los venezolanos come tres o más veces al día”.

Escatológica tesis peregrina que, en esa misma instancia, fue refutada por representantes de organizaciones no gubernamentales relacionadas con la defensa de nuestros derechos humanos, quienes señalaron que, de acuerdo con la última  Encuesta sobre Condiciones de Vida –investigación realizada por tres de las universidades más importantes del país, UCV, UCAB y USB, conocida por el acrónimo Encovi–, 87% de los entrevistados manifestó que su ingreso era insuficiente para satisfacer los requerimientos alimentarios, y que su compra y consumo disminuyeron a niveles críticos.

Para apuntalar su perorata propagandística, el profesor de geografía –comidilla vecinal entre Los Chorros y Montecristo por sus opíparas cenas en homenaje a Nicolás–, refirió que se nutre, semanalmente, de sondeos efectuados entre más de 4.000 personas, lo que, como sabe cualquiera que haya trajinado con estudios de opinión pública, no pasa de ser una estupidez,  ya que un patrón muestral al uso no sobrepasa el millar de cuestionarios.

Además, procesarlos se toma su tiempo, así que figúrese usted, lector, la cantidad de recursos humanos y tecnológicos que reclama analizar tal desperdicio de información.  Si con sus exageraciones buscaba aprobación, seguramente el tiro le salió en reversa, ¡qué pena con ese señor!, porque ninguna persona sensata pudo tomarlo en serio.

Es posible que todavía no hayamos tocado fondo ni llegado al llegadero; sin embargo, las penurias nos agobian y cada vez se hacen sentir con mayor rigor los efectos de la escasez, el desabastecimiento y la pavorosa inflación que ha catapultado productos indispensables para la dieta diaria más allá de la estratosfera.

El burócrata poli camburado que ocupa nuestra atención, y no se enteró de las (según Vielma Mora) “invasiones consumistas a Colombia”, estuvo alguna vez al frente de esa caricatura vernácula de la NASA llamada ABAE (Agencia Bolivariana de Actividades Espaciales) –creada por Chávez no se sabe para qué, pues los satélites Bolívar y Miranda fueron fabricados y puestos en órbita por los chinos–; no puede, entonces, ser casualidad que se le haya comisionado para el papelón ginebrino.

Como otros heraldos rojos, Menéndez rechazó las ofertas de suministro de alimentos y medicinas que se han hecho desde el exterior: cursi y patriotero, que son sinónimos, expresó: “Si se quiere ayudar a Venezuela la solución es respetarnos. Es dejar que los venezolanos resolvamos los temas que tenemos que resolver los venezolanos, y que no haya afectaciones maliciosas de la economía de nuestro país”.

Nada distinto a los discursos pasteurizados y homogeneizados de los alegres emisarios oficiales, cuyo común denominador es una guerra de mentirijillas inventada por un gobierno que no tiene paz con la miseria.