• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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El papel de mentira

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El miedo de la moribunda revolución bolivariana hacia los medios de comunicación independientes y críticos tiene una larga y oscura historia que, sin duda alguna, constituye un reto que no por duro, difícil y descomunal  puede quedar olvidado en la gaveta oficial que esconde sus más perversas fechorías. Se trata de esclarecer, con nombres y apellidos, esa etapa oscura que quiso imponerles a los venezolanos un grupo de aventureros militares y civiles.

Con ese inmenso silencio solo buscaban ocultar el gran engaño que construía el líder de la rebelión que, al igual que Fidel Castro en sus primeros meses de gobierno, se autoproclamaba como líder de la revolución democrática.

Pero era un inmenso engaño que se fue desarrollando paulatinamente en la misma medida en que se podaban los medios independientes y críticos, mediante argucias, zancadillas y trampas en los tribunales, presiones económicas y un generalizado boicot publicitario. Nada de eso ocurrió por inercia, combustión espontánea o casualidades del destino. En realidad era gran maniobra orquestada desde Miraflores.

Como era de esperarse, y así lo denunció en su momento nuestro presidente editor de El Nacional, Miguel Henrique Otero, el gobierno estaba creando una red informativa propia con el único fin de cercenar la libertad de expresión. El tiempo le ha dado la razón. Lo cierto es que resultaba cuesta arriba pensar que este grupo de aventureros civiles y militares llegaría a la irracionalidad total de proponerse borrar del mapa a los medios de comunicación. Pero el régimen chavista, por inepto y bravucón, abrió la caja de  los truenos. Ayer nuestro presidente editor, en unas rotundas y decisivas declaraciones desde el exilio, reveló que el gobierno venezolano “tiene dos instrumentos brutales de extorsión a los medios: el Complejo Maneiro y Conatel”.

Maneiro le pide a los pocos periódicos que quedan “que reduzcan su circulación 60% para suplirles discrecionalmente de papel. En el caso de Conatel tienen a 800 estaciones de radio y todos los canales de televisión con las concesiones vencidas y si se portan mal les quitan la concesión”.

 

Pero Miguel Henrique Otero fue más lejos y acusó directamente al presidente del Complejo Editorial Alfredo Maneiro (CEAM), Hugo Cabezas, de “manejar información falsa sobre la operatividad de El Nacional”. Eso viene ocurriendo desde hace años pero a raíz de la paliza quebrantahuesos que le dieron los venezolanos al señor Maduro, los adoloridos maduristas que le sirven de mandaderos aumentaron la cantidad y el volumen de sus mentiras.

El caído de la mata del señor Cabezas, que dirige el complejo Alfredo Maneiro, que no hace ni de lejos honor a su apellido, mintió al decir “que consumimos tres bobinas diarias, lo que sería equivalente a decir que no circulamos, y que tenemos stock de papel para varios años. Ese señor Cabezas es un absoluto y total embustero. Lo que hace es difamar a El Nacional”. Ya verá qué hace el gobierno con semejante ignorante y bueno para nada.