• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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El 350: 38 palabras para salvar a Venezuela

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Si les pidiéramos a dos lectores que cada uno hiciera una lista de las violaciones de la Constitución vigente, probablemente las dos tendrían más diferencias que coincidencias. Si intentásemos el ejercicio de listar las violaciones de la Constitución protagonizadas por el régimen de Chávez y Maduro, serían necesarios varios volúmenes para consignar, no la totalidad sino las más gruesas, grotescas y evidentes de esas violaciones.

Este es un régimen que se propone impedir la realización de procesos electorales porque sabe que los perdería todos, de manera irremediable. Es un régimen que mantiene en cárceles a personas inocentes, solo porque lo han denunciado y se oponen a su continuación. Es un régimen que abre procesos judiciales que violan el debido proceso y desconocen el derecho a la defensa. Es un régimen que forja pruebas en contra de quienes considera sus enemigos políticos. Que elabora listas para excluir a los ciudadanos opositores de beneficios que deberían ser universales.

Es un régimen que practica la discriminación como principio de todas sus actuaciones. Que ha creado una política económica, que ha sido advertida y denunciada una y otra vez, con los resultados catastróficos de pobreza creciente, hambre y enfermedad, que ahora mismo afectan a casi 30 millones de venezolanos. Es un régimen que ha destruido la institucionalidad y la razón de ser de todos los organismos, sin excepción, y las ha convertido en comisarías que operan para beneficiar a sus amigos. Es un régimen que expropió empresas y fincas productivas, y las condujo a la ruina en lapsos de tiempo de semanas o meses.

Es un régimen que protege policial y militarmente a grupos de paramilitares que, además de actividades delictivas, atacan a ciudadanos opositores, lanzan excrementos a medios de comunicación, disparan a manifestantes, roban cámaras fotográficas y de televisión a los reporteros, sin que hasta ahora haya una investigación y mucho menos un detenido por estas actividades. Es un régimen que se dedica a mentir de forma programática, mientras el país vive en condiciones cada vez más ruinosas.

Es un régimen que, ejerciendo el control del Tribunal Supremo de Justicia, está ahora mismo intentando destruir a la Asamblea Nacional. Es un régimen que tiene en su nómina altos funcionarios, sobre los que pesan graves acusaciones que los vinculan al narcotráfico, y no ha hecho ni una diligencia para que los organismos correspondientes se interesen por los contenidos de esas acusaciones. Es un régimen que ha permitido que bandas armadas controlen espacios en varias ciudades de Venezuela, asesinen a enemigos, establezcan alcabalas y hasta decidan si las policías pueden circular en las zonas. Es un régimen que todos los días avanza en una política cuyo objetivo consiste en convertir a la totalidad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en el aparato armado de una parcialidad política. Es un régimen que espía a los ciudadanos, los graba, los sigue, los amedrenta, los interviene, les niega sus derechos, los obliga a hacer cola, los pone presos si protestan, les quita el sueño, el descanso, la posibilidad de tener una vida decente y digna. Es el régimen que ha destruido las fuentes de futuro de los venezolanos.

Dentro y fuera de Venezuela, millones de venezolanos expresan cada día su voluntad irrevocable de cambio. Un deseo que no tiene vuelta atrás. El sector del país que alguna vez le dio su apoyo ha roto con el régimen. Lo ha dejado atrás. Por eso se ha volcado de forma masiva al apoyo, a la salida constitucional, pacífica y democrática, que es el referéndum revocatorio.

Pero si llegase a ocurrir que el régimen lo impidiese nadie debe olvidar esto: contamos con el recurso fundamental que nos garantiza la Constitución, contenido en el artículo 350: El desconocimiento del régimen y de las autoridades que violen la Constitución y las leyes. Cada venezolano debe memorizar las 38 palabras que forman ese artículo. Aprenderlas, repetirlas, propagarlas, porque ellas son la puerta al cambio y al futuro: "El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por independencia, la paz y a libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos".