• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

Al instante

Contra el pajarito

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

En repetidas ocasiones mencionamos en estos espacios editoriales los despachos de las agencias internacionales de noticias. Lo hacemos por varias razones profesionales, pero la principal es que estas agencias gozan de una reputación y de una credibilidad a toda prueba. Los medios democráticos de comunicación venezolanos también tienen tras de sí una larga historia de respeto por la verdad y por la información veraz y rigurosa.
 
De manera que al observar la realidad reflejada por las agencias internacionales y contrastarla con el trabajo serio y riguroso de los periodistas venezolanos tenemos la certeza de que estamos haciendo un buen trabajo.

De cualquier manera, lo importante es que aquello que se diga y se publique esté hermanado estrictamente con la verdad y no con la manipulación que perpetran los voceros del oficialismo, que han cometido el error de contratar periodistas como si fueran mercenarios y no profesionales sólidos éticamente.

Si revisamos la historia de los procesos revolucionarios nos encontramos con que el periodismo vinculado al proceso social y político siempre fue vigorosamente crítico, porque el debate incesante de las ideas y la necesidad imperiosa de corregir sobre la marcha los errores, corruptelas y desviaciones de quienes detentaban el poder en nombre del pueblo no podían ni debían ser silenciados.  

Hoy en Venezuela ocurre lo contrario: se silencia, se persigue y se marca con una cruz no sólo a la oposición, lo cual ya es una monstruosidad, sino que se ha cortado de un tajo el ejercicio de la crítica pública dentro de las mismas filas del oficialismo. ¿A qué se le teme, cuál es el miedo a que su propia gente hable y critique con libertad? ¡Qué debilidad y que cobardía!

El gobierno pretende que la libertad de prensa piense primero en el Ministerio Público y luego en el lector. Antes se enviaba por escrito una respuesta contundente al diario que hubiera publicado algo considerado ofensivo a un ciudadano. Hoy se acude tembloroso a la Fiscalía y se exclama: “Me siento amenazado”. Pues amenazados estamos todos si nos atrevemos a salir a la calle luego de las ocho de la noche.

Ayer la Fiscalía, de acuerdo con las agencias, designó a un fiscal de Caracas “para que dirija la investigación relacionada con la difusión de imágenes del cadáver del diputado Robert Serra, las cuales fueron colgadas en una cuenta de la red social”. Los tiros apuntan a imponer una regulación a Twitter, la red que todavía permanece libre y que será vital para la campaña electoral que se aproxima cuando las radios, televisoras y periódicos están amarrados o con la soga al cuello.

Pero habría que preguntarse, señora fiscal, si el delito es la publicación de la foto del cadáver de Serra o si más bien el hecho involucra judicialmente al funcionario que entregó la foto en cuestión. Usted, como abogada con experiencia, sabe que la responsabilidad penal está en el funcionario y no en el tuitero ni en Twitter. Siga el Código. Dirija su mirada hacia adentro y no hacia afuera.