• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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El nuevo papel de la SIP

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Para desgracia de los regímenes autoritarios y de las dictaduras puras y simples, sin caretas pero escudadas tras apellidos de héroes del pasado (Bolívar, José Martí, etcétera.), la Sociedad Interamericana de Prensa se ha transformado progresivamente en una institución civil y democrática con amplia repercusión internacional. En tiempos pasados siempre se le veía como el órgano predilecto de una serie de propietarios de medios que se reunían para intercambiar pareceres sobre la experiencia de ser editor, para luego sentarse y almorzar entre amigos. Hoy esa visión ha quedado en el pasado.

Desde luego, la esencia de debatir sobre el presente y el futuro de la prensa siempre ha estado sobre el tapete. Pero hoy la SIP se nos presenta como una institución extremadamente compleja que ya no solo se dedica exclusivamente a analizar y conversar, así como a dar a conocer una rotunda declaración final a favor de la libertad de prensa en América, como ocurría anteriormente.

Hoy las reuniones de la SIP se han abierto a múltiples escenarios que incluyen actividades para la formación profesional de los periodistas y de los gerentes, y, desde luego, a los avances tecnológicos que se producen y reproducen con una velocidad de vértigo.

No hay, pues, desperdicio de tiempo, ya que, por una parte, se toca el tema fundamental de la libertad de prensa que está siempre en peligro de morir en manos de los gorilas militares y sus cómplices civiles, de los zarpazos de las leyes hechas a las medida y deseos de la pandilla gobernante o de jueces cortesanos que humillan a la justicia con su proceder indigno; y, por la otra, se discute abierta y apasionadamente sobre cuestiones básicas que pueden cambiar drásticamente la forma de elaborar, diseñar y hacer llegar a los lectores las noticias en estos tiempos, y, ni qué decir, en el futuro próximo.

Pero el centro de la cuestión no es ética ni estética, sino profundamente política, pues la prensa tiene la obligación de denunciar los peligros que azotan la libertad del hombre, el indeclinable derecho a la vida y la preservación del medio ambiente, así como también difundir los valores de la paz y la convivencia.

Ejemplo de ello se encuentra en lo medular de la mayoría de las intervenciones en esta reunión de la SIP en República Dominicana. Nuestro presidente editor, Miguel Henrique Otero, hizo entrega al secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, de una carta explicativa sobre la situación particularmente gravísima que vive Venezuela, a la vez que hizo énfasis en un rasgo de esperanza al afirmar que la crisis del país cambiará poco a poco.  

Otero aseguró: “Estamos en camino de la activación de la carta democrática. Ese es un camino difícil por las amistades que desarrolló Chávez en el continente. Pero el continente está cambiando. En el seno de la OEA la votación aún puede estar a favor de Maduro, pero ¿por cuánto tiempo?”, se preguntó el presidente editor de El Nacional.