• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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El “madurazo”

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Ayer el señor Maduro condecoró y ascendió póstumamente a los dos integrantes de la Guardia Nacional Bolivariana que fallecieron en el transcurso de la violenta represión lanzada por el gobierno contra los estudiantes que tomaron la calle para protestar por la bancarrota social y económica en que se encuentra el país, y que afecta a los sectores más pobres de la sociedad.

El señor Maduro también condecoró a 57 integrantes de la Guardia Nacional que, según las versiones extraoficiales, resultaron heridos a consecuencia de los ataques de estudiantes, vecinos residenciados en edificios, gente que salía del Metro rumbo a su trabajo, ancianos que iban a comprar alimentos y obreros que acudían a sus labores cotidianas.

Tan peligrosa muchedumbre compuesta por simples muchachos menores de edad, estudiantes delgaduchos y unas jovencitas para nada musculosas, además de gente del pueblo famélica, empobrecida y cansada, le causó a la entrenada, disciplinada y militarizada Guardia Nacional nada menos que 57 heridos. Válgame Dios, ¿tan mal estamos? Con razón el contrabando y las bandas del narcotráfico nos tienen a monte.

Según Maduro los sargentos fueron “asesinados por la extrema derecha cuando cumplían con su deber de defender la paz”. Qué rapidez la de Nicolás para investigar por su cuenta un hecho de naturaleza tan compleja que exige a cualquier equipo investigador del Cicpc un tiempo prudencial y una especial cuidado para colocar correctamente las piezas del rompecabezas policial.

Qué lástima que Maduro no hubiera estado en Dallas cuando mataron al presidente Kennedy porque el FBI y el gobierno estadounidense se hubieran ahorrado tiempo y dinero.

Ya Nicolás había cometido la imprudencia y el presunto delito de revelar parte del sumario de los asesinatos ocurridos en la esquina de Tracabordo y en la zona de Chacao (“las dos balas son iguales” afirmó), un acto que está expresamente prohibido a cualquier funcionario que tenga acceso al expediente. ¿Se atreverá la fiscal a llamarle la atención públicamente?

Mientras se ocupaba de ascender póstumamente a los dos sargentos de la Guardia Nacional, el señor Maduro se hacía de la vista gorda con los 20 venezolanos asesinados por comandos policiales y grupos paramilitares que actúan al margen de la ley pero ante cuyos crímenes y desmanes no existe ley ni castigo. Esos 20 muertos no son seres humanos, pertenecen a la escoria de la derecha fascista y por tanto bien muertos están.

Pero dígame una cosa señor Maduro ¿está usted seguro y en su conciencia no tiene duda de que esos 20 asesinatos fueron cometidos por lo que usted llama la derecha fascista? ¿Y si no fuera así, y si usted, como todo ser humano, se equivoca? ¿No estaría usted encubriendo presuntamente esos crímenes?

Lo que a usted le molesta señor Maduro es reconocer públicamente que quienes salieron a la calle a protestar están hartos de pasar hambre por la permanente escasez de alimentos, de ver morir a sus familiares porque usted ha sido inepto en la importación de medicinas así como en el cuidado y dotación de los hospitales, en enfrentar la inseguridad desatada que llena las morgues de centenares de cadáveres, en acabar con el narcotráfico que corrompe a los jóvenes en los barrios, en dejar que las escuelas y los liceos caigan en el abandono, en arrasar con las tierras cultivables y convertir a los campesinos en mendigos urbanos.

Usted odia a los estudiantes, y mandó a reprimirlos porque los jóvenes gritaban las consignas del pueblo contra la pobreza, la escasez, el hambre, el hampa y la corrupción. Hablaban por el pueblo, exponían al mundo la indigencia y el abandono en que usted mantiene hoy a este país que una vez fue próspero y hermoso.