• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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La lucha y el lujo

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Mientras el señor Maduro y su numerosa comitiva familiar se daban la gran vida en grandes tiendas y restaurantes de lujo de Nueva York aprovechando la reunión de jefes de Estado que la ONU organiza por estos tiempos para debatir los problemas primordiales del mundo, en Caracas la oposición se dedicaba a escoger, al fin, al nuevo secretario ejecutivo que deberá conducir los destinos del frente opositor.

Se trata del periodista Jesús "Chúo" Torrealba, locutor además de la emisora Radio Caracas Radio, uno de los tantos medios que el gobierno acostumbra a apalear y perseguir, tal como actúan las pandillas acobardadas cuando se sienten guapas y apoyadas por el poder.

Esto no debe olvidarse porque son métodos fascistas y militaristas que practican por igual quienes se dicen elegidos por votaciones supuestamente democráticas (con sufragios robados o amañados la mayoría de las veces) y los comunistas, como ocurre en Cuba y en Rusia. De manera que al periodista Chúo Torrealba no le espera una tarea fácil, ni conciliadora ni mucho menos suave y silenciosa.

Nadie niega que hace falta un entendimiento nacional, pero nada se gana con hacer la señal de la paz mientras del otro lado no se tiende la mano con total franqueza, sino que se preparan para la guerra, se les da armas a grupos paramilitares supuestamente de izquierda y se castiga con cárcel o con la pérdida de la curul a una diputada por el simple hecho de disentir.

Una de las tareas fundamentales de Chúo Torrealba es la de establecer claramente que no se va a permitir que un sanedrín de militantes rojos rojitos con toga de magistrado salga a desconocer los votos que el pueblo depositó para elegir a sus alcaldes, gobernadores y diputados. Esto puede volver a ocurrir sin que se produzca una protesta rotunda y generalizada, pues se está violando la Constitución Nacional que ha sido aprobada por todos (rojos y opositores) y que merece un respeto total.

Con la Constitución en la mano hay que enfrentar el autoritarismo, la corrupción petrolera y militar, los colectivos armados, el robo descarado del tesoro público, la libertad de expresión y el derecho a la vida. La carta magna nos garantiza una educación de calidad, pero el presidente apenas maneja el idioma castellano. Queremos una buena alimentación y las redes oficialistas contrabandean descaradamente los productos de la dieta diaria hacia otros países, deseamos una juventud sana y en quince años nos hemos convertido en el gran portaaviones de la droga hacia Centroamérica y Europa.

"Vamos pa¹lante, para construir un presente distinto, para poder tener un futuro mejor", dijo Torrealba al anunciar que promoverá un plan nacional de movilizaciones para activar a los sectores opositores², según las agencias de prensa extranjera.

Aprovecha Chúo y asume la defensa de los sectores populares y la clase media, mientras el señor Maduro a lo mejor anda comprando camisas y corbatas de lujo, zapatos italianos y relojes suizos en Nueva York.