• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Tres luceros

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La comunidad internacional es cauta en estos tiempos con relación al futuro de Venezuela. La mayoría de los diplomáticos acreditados en Caracas han tenido que informar a sus cancillerías con mesura sobre el verdadero estado de salud del Presidente y el futuro desenlace de la política de Venezuela ante la posible ausencia o incapacidad del mandatario para seguir gobernando.

El cuerpo diplomático comprueba día a día la falta de transparencia y la poca claridad con que, desde la Casa Amarilla, se maneja esta información en tiempos de incertidumbre. El canciller Maduro, aspirante a sustituir al jefe del Estado, más que facilitarles el trabajo a los diplomáticos ávidos de informar debidamente a sus gobiernos, los somete a las mismas confusiones que tiene la opinión pública sobre la salud del Presidente.

En muchas capitales del mundo, con claros intereses en la Venezuela dadivosa y exportadora de petróleo, confían más en las informaciones que logran sus agentes internacionales acreditados en La Habana que en las provenientes de sus diplomáticos en Caracas.

A muchos de ellos les ha sido difícil explicar la naturaleza de tanto secretismo, más parecido a las actuaciones de los desaparecidos países comunistas de Europa del este y la URSS, que a las exigencias inmediatas de estos tiempos de globalización y apertura comunicacional.

Para estas fechas se debería conocer un parte médico confiable, explicado por especialistas y no por burócratas que, en sus expresiones, mezclan la información y la propaganda. El resultado final es que se contradicen y pierden credibilidad. Y, como si fuera poco, lanzan al mundo una campaña: ¡A rezar todos por Chávez!

Si algo entiende la comunidad internacional es que sin el caudillo en la Presidencia, Venezuela continuará existiendo como socio y nuestras relaciones internacionales tendrán que adecuarse independientemente de los cambios internos y de las apetencias de ciertos países “amigos” para seguir chupando petrodólares.

La comunidad internacional aspira a la pronta recuperación del Presidente. Sin embargo, mantiene una gran prudencia en cuanto a pronunciarse sobre la veracidad de los partes oficiales. Mucha sorpresa generó, durante la última reunión de la ALBA, que los jefes de Gobierno asistentes oraran por la pronta recuperación de su líder.

La voz cantante la llevó el primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves, en sintonía con el extinto primer ministro de Granada, Eric Gairy, quien por los años sesenta, en la Asamblea General de la ONU, pidió al mundo estar atentos al cielo porque pronto llegaría una invasión de extraterrestres.

Gonsalves, siguiendo la tradición, mandó a sus colegas de la ALBA a escrutar el cielo porque allí se veían ya dos luceros, el de Simón Bolívar y el de Hugo Chávez. Luego corrigió y vio mejor: había un tercero, el de Fidel. Las embajadas acreditadas en Caracas ¿cómo habrán interpretado tan emocionada ocurrencia?