• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Otro juicio descabellado

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La Asociación de Alcaldes por Venezuela, que en su conjunto reúne a las autoridades locales opositoras al régimen de Nicolás Maduro, exigió, según la agencia de noticias Efe, “la libertad plena” para el alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, detenido desde el pasado 19 de febrero.

Desde su arbitraria detención por el Sebin, la policía política del gobierno cívico militar del presidente Maduro, el alcalde Ledezma no ha tenido oportunidad de accionar su defensa debido a la permanente declinación del tribunal de cumplir con las normas que prescribe la justicia venezolana.

Pero como es público y notorio, los jueces bolivarianos (que por cierto no esconden su filiación política) actúan solo en función de las órdenes que les llegan del Poder Ejecutivo.

Con ello no solo desvirtúan el supuesto carácter democrático de las instituciones creadas a la luz de la Constitución, sino que confirman el deterioro ético y moral de todo el Poder Judicial.

Resulta ilógico y ridículo acusar al alcalde Ledezma de participar en una conspiración cuando es público y notorio que toda su carrera política ha estado signada por el irrestricto respeto a las normas democráticas.

Mal podría el alcalde metropolitano embarcarse en una aventura golpista cuando, por medio de los votos, ha sido diputado y senador del extinto Congreso de la República.

Su carrera política ha sido exitosa al punto de que le ha propinado al chavismo sendas palizas electorales en las dos oportunidades en que le ha tocado enfrentar a las huestes de Chávez, primero, y de Maduro después. Esto es lo que no le perdona la cúpula corrupta capitalina, la cual no ha podido impedir, a pesar de todas las triquiñuelas, que Ledezma les arrebatara en buena lid lo que ellos consideraban su coto de caza privado.

La única manera de vencerlo es meterlo preso acusándolo de una burda mentira que, por la torpeza empleada en su  elaboración, nos indica claramente que viene de lo más alto de la cúpula chavista, que no se caracteriza por su inteligencia ni por la decencia de sus métodos políticos.

Quizás estos métodos electorales y estas truculencias judiciales vinieron de la pampa argentina o del frío sur, donde la banda de los pingüinos levantó su cuartel general para asaltar e instalarse en la Casa Rosada en Buenos Aires. Ya lo decía el ex presidente uruguayo Pepe Mujica con su sonrisa socarrona: en Argentina no hay partidos, sino patotas mafiosas. Habla la voz de la experiencia y bien sabe por qué lo dirá. Ya imaginamos cual es el plan preestablecido desde Miraflores y que deberá cumplirse hoy en la audiencia preliminar que decidirá “si Ledezma es sometido a juicio por conspiración”. Según la agencia Efe, los alcaldes dijeron estar a “la expectativa de este proceso” y que se “otorgue la libertad plena a nuestro colega”.

De continuar el juicio, afirmaron los alcaldes, los diputados de la oposición que surjan de las elecciones del 6 de diciembre aprobarán una ley de amnistía en favor de Ledezma.