• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Propiska tropical

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Etiquetado como una “desviación pequeño burguesa” contraria a los valores socialistas, patrióticos y nacionalistas, el cosmopolitismo fue uno de los “delitos” más comúnmente endilgado a aquellos líderes del partido comunista de los cuales Stalin se deshizo mediante sangrientas purgas que tiñeron aún más de rojo a una de las más férreas e intolerantes dictaduras que hayan existido jamás en este planeta.

Así, en la Rusia soviética (y en todas las repúblicas que integraban la URSS) la simple sospecha de inclinaciones cosmopolitas era motivo suficiente para confinar a un individuo en la estepa siberiana y disfrutar, entonces, del único viaje que se podía permitir un ciudadano sin tener que someterse al siniestro sistema de control estatal de migraciones de la población conocido como propiska, que regulaba escrupulosamente los traslados entre ciudades y regiones del extenso territorio controlado por los bolcheviques.

No había sustanciales diferencias entre la propiska y el método zarista de expedición y control de pasaportes, abolido en 1917 con la llegada al poder de los comunistas, pues en ambas modalidades se trataba de mantener un estricto control sobre los movimientos del individuo (adónde se viaja y por qué motivo, dónde se aloja, con quién se reunirá, etc.), solo que los camaradas invocaban el interés colectivo para justificar su infame acechanza.

Y, si seguimos transitando el camino trazado por Chávez y ciegamente seguido por su delfín, no es de extrañar que esa ominosa fórmula sirva de inspiración a los legisladores del PSUV para interpretar, a su escaso entender, las declaraciones de Maduro, en las cuales aplaude, aprueba y defiende la macarthista “Lista Rodríguez”, una lista que, además de poner en claro que el gobierno espía sin disimulo a los dirigentes de la oposición, confirma los temores de algunos observadores que vaticinan una agudización de tinte fascista en el proceso bolivariano, buscando sustentación a la accidentada presidencia de este big brother menor que, con un pie en Fuerte Tiuna y el otro en La Habana, aparenta mandar en Venezuela.

Podríamos llenar las páginas de este periódico con un inventario de las execrables actuaciones de los gobiernos comunistas que, en nombre del pueblo, restringen el radio de acción de sus gobernados, supeditando los derechos humanos a una mal entendida “seguridad nacional”.

Pero lo que nos interesa destacar es que la “Lista Rodríguez” alerta sobre la mentalidad e intenciones de una dirigencia rojita hipócrita, que se desplaza por el mundo entero viajando en primera clase y alojándose en hoteles 5 estrellas (como aseveran que lo hizo el alcalde de Caracas cuando Smartmatic lo invitó a Miami) para, violentando varios artículos de la Constitución, estigmatizar a algunos compatriotas por disfrutar de unas vacaciones en el exterior, como si hacerlo en el país, con o sin propiska, no fuese una aventura de alto riesgo.