• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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El general y sus ahijados

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El general Vladimir Padrino ha tenido la bondad de robarle tiempo a su agenda para explicarnos a los venezolanos lo que significa la Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional que recientemente aprobó la Asamblea Nacional en contra de los deseos del presidente de la república, Nicolás Maduro y del capitán Cabello, quien había estado al mando del Parlamento, desperdiciando su paso por el Poder Legislativo pues su herencia en leyes fue pobre y sus resultados anémicos, no así sus últimos días fructíferos en trapisondas y zancadillas contra la voluntad del pueblo expresada, por paliza, en las urnas.

De manera que resulta por demás interesante escuchar a un militar de alto rango como el general Padrino, que, por lo demás, se mantuvo callado mientras sus conmilitones actuaban a sus anchas llevándose por delante, en todos los órdenes, lo estipulado por la Constitución.

Tales atropellos a las leyes de la república no conmovieron al general ni lo impulsaron a defender y explicar la herencia inmaculada del presidente Chávez, quien se cansó de citar la carta magna como única fuente de inspiración y guía para la acción dentro del proceso bolivariano. Usted sabía que en Miraflores la sagrada Constitución era como un libro de goma que a cada momento lo torcían y retorcían a placer y conveniencia.

Chávez insistía mucho en el respeto a la carta magna porque, como lo puede advertir un psiquiatra, le remordía la conciencia haber actuado contra ella, violando su juramento como oficial graduado en la Academia Militar, de respetar las autoridades escogidas democráticamente por el pueblo.

El difunto presidente tuvo en 1992 la osadía de intentar un magnicidio en Miraflores y, por si fuera poco, dar la orden de atacar la residencia presidencial donde una mujer honesta y valiente, junto a sus hijas, poco podían hacer para defenderse como no fuera darle ánimo a la guardia presidencial que, con coraje y denuedo, derrotó a los aventureros.

No fueron pocos los muertos, civiles y militares, que aquellos facinerosos causaron a la población en su intento de ponerle las manos al poder. Lo vimos y lo presenciamos los vecinos de Miraflores y de La Carlota, así como los periodistas que acudimos a trabajar en el sitio de los acontecimientos.

Ahora, general Padrino, responda usted ¿por qué hoy quienes asesinaron a tanta gente no sólo transitan libremente sino que ocupan altos cargos en el gobierno? ¿Por qué son diputados, ministros, embajadores, concejales? ¿Por qué el gobierno chavista los ha perdonado y premiado por estos crímenes?

¿Sabía usted, general Padrino, que muchos de los jefes del chavismo pertenecieron a movimientos guerrilleros que atacaron a la FAN y mataron soldados y oficiales, que la Liga Socialista y Bandera Roja cometieron secuestros y privaron de libertad a ciudadanos con el fin de obtener dinero, comprar armas y seguir matando? ¿Sabía usted que el secuestro es un delito universal imprescriptible? ¿Por qué se sienta al lado de ellos?