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EDITORIAL

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¿El fin de la impunidad? Berlusconi

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El ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi ha sido condenado por un tribunal de Milán a cuatro años de prisión, a cinco de inhabilitación política, y una multa de 10 millones de euros por fraude fiscal. La multa significará poco para Il cavaliere porque todo el mundo sabe que es un multimillonario que usa el dinero para jugar a la política como quien juega con los dados marcados.

Para el poderoso jefe de Gobierno de Italia en tres ocasiones, la sentencia resulta ejemplar por la simple razón de que abusó del poder, abusó de la sociedad, y abusó de Italia. Sus historias de don Juan desenfrenado le dieron la vuelta al mundo, y su nombre fue sinónimo de obscenidad. Certoza, su lujosa villa de fantasía, fue convertida en una réplica de Sodoma y Gomorra. No era Berlusconi el único protagonista, pues solía invitar a amigos y visitantes extranjeros que tenían sus mismas desviaciones.

Paradójicamente, el ex premier no fue condenado por estos desmanes que tanto daño le hicieron a Italia como país y a los italianos como nación democrática. Esta conducta inmoral de quien estaba obligado a dar ejemplo de honradez y compostura, no ha sido ni será castigada con cárcel. La permisividad del multimillonario se convirtió en un desafío permanente para los ciudadanos. Sus escándalos pasarán a la historia de una época oscura, la historia del plutócrata que compró el poder y lo ejerció en medio de vicios y pasiones.

Una frase de la sentencia de Milán bastaría para retratarlo: “Berlusconi tiene propensión a cometer delitos”. O sea, que se trata de un personaje anormal. Lo acusan de “evasión sistemática de grandes cantidades de dinero”.

El problema, sin embargo, no es solo el hombre que tiene tendencias irrefrenables a violar la ley, también lo es el sistema que durante años lo ha tratado de procesar en más de treinta ocasiones, y siempre logró evadir la justicia. Por no se sabe qué artes, la sentencia de los jueces de Milán originalmente de cuatro años se le ha reducido a solo uno. Es de esperar que la multa no le sea rebajada para que de algún modo pague sus evasiones de impuestos. Como jefe de Gobierno se parecía a los ratones cuidando queso. Además, está procesado por otros delitos por abuso de poder e incitación a la prostitución a menores de edad.

Lo que pueda suceder con el personaje, la cárcel o lo que fuere, es de relativa importancia. Es posible que no vaya a prisión. Los cinco años de inhabilitación política a que fue condenado pueden resultar un saludo a la bandera porque, entre otros recursos, tiene un partido político y buen número de diputados. Amenazó con derribar al gobierno del tecnócrata Monti. Todo dependerá de la incondicionalidad de sus adeptos. Il cavaliere calificó de “bárbara” la sentencia del tribunal de Milán. Se sorprendió de que, al fin, los jueces se hayan atrevido.

¡Quién sabe si tan larga impunidad ha terminado!