• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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El dramaturgo Nicolás

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El pasado 27 de marzo se celebró el día mundial del teatro. La efeméride ha podido pasar por debajo de la mesa porque el país la recordaba en ocasión de desarrollarse un olvidado festival internacional que puso a los venezolanos en contacto con experiencias escénicas de singular significación.

Sin embargo, a fin de subsanar tan ominosa caída del telón impuesta por la revolución bonita, el gobierno propició el montaje de un espectáculo para que militares, paramilitares, renqueantes señoras disfrazadas de combatientes y un ejército de enchufados actuaran en un simulacro de defensa “contra el imperialismo y por la paz”.

¿La paz de los sepulcros? Una pregunta obligada, pues no habían transcurrido 24 horas de iniciarse la función cuando se informó que había perdido la vida un participante y otros dos resultaron heridos. En otro contexto, ese fatal accidente podría catalogarse de rutinario, pero del mismo se derivan serias inquietudes acerca de la preparación y calidad profesional de un ejército que, según el paciente psiquiátrico Fidel Castro, es el mejor provisto de América Latina.

La aserción del dinosaurio cubano no es gratuita. Él y su hermano seguramente fueron intermediarios y comisionistas en las millonarias adquisiciones de pertrechos a Rusia y China con las cuales Chávez y Maduro malversaron el ingreso petrolero.

Tan desquiciadas compras fueron cuestionadas por observadores y especialistas que señalaron la inconveniencia de adquirir dispositivos y artilugios con los que ni oficiales ni soldados estaban familiarizados y cuyos manuales de operación están tan mal traducidos que resultan incomprensibles.

Esa carrera armamentista, emprendida en solitario por el comandante sideral que desde el empíreo todo controla a través del médium de Miraflores, condenaba al desguazadero a unidades con años de vida útil por delante y planteaba interrogantes relacionadas con el mantenimiento, actualización y recambio de equipos que, en el caso de las ex potencias comunistas, no eran más que sobrantes de la Guerra Fría. Con España hubo problemas con repuestos de origen yanqui cuyo suministro a Venezuela fue vetado por el gobierno estadounidense.

Dicen los expertos que los componentes de la FANB -Ejército, Aviación, Armada y Guardia Nacional- acumulan una costosa utilería para fulgurar en paradas y desfiles (tanques que no caminan, aviones que no despegan, barcos que no navegan, cañones que no disparan), y traspasan a milicianos patrioteros el rechazo a un inverosímil ataque de las United States Armed Forces.

Cierto es que los Kaláshnikov han demostrado ser los fusiles más eficientes jamás fabricados, pero ante el sofisticado mundo de la teledirección computarizada nada tienen que buscar porque no hay a quién disparar.

Teatro. Puro teatro. A eso se reducen unas maniobras engañabobos que no puede esconder la dramática realidad. Teatro, puro teatro con el que quieren engatusar a los abajo firmantes.