• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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El día de los electores

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Este domingo es el día de los electores. Jornada para el ejercicio de la soberanía, oportunidad para que todos los ciudadanos se hagan partícipes de la decisión de otorgar a una persona la facultad y responsabilidad de ejercer la Presidencia de la República por los próximos seis años, dentro del pacto constitucional que sostiene y protege nuestra democracia.

El foco de atención se aleja de los candidatos para concentrarse en los 18.802.648 votantes inscritos en el registro electoral a quienes corresponde decidir en quién delegarán las más altas responsabilidades de gobierno.

Hoy los venezolanos ejercemos nuestro derecho constitucional de sufragar en votaciones universales, directas y secretas. Ha sido un derecho conquistado en un recorrido que no fue corto ni estuvo exento de regresiones. Apenas entre 1946 y 1947 quedó políticamente legitimado y constitucionalmente plenamente establecido que el voto era verdaderamente universal, directo y secreto. Tras su negación en el decenio dictatorial, fue reafirmado constitucional e institucionalmente desde 1958 hasta nuestros días.

Vistos en retrospectiva los avatares de la democracia venezolana, no cabe duda de que la expresión de las voces de la ciudadanía a través del voto ha sido recurso clave para construir y fortalecer la gobernabilidad democrática, para procurarnos el buen gobierno.

Desde luego que, como bien sabemos en estos tiempos, las elecciones son apenas una parte del sostenimiento de la democracia. Pero eso no niega que los votos, por lo que su consignación por los ciudadanos revela de la voluntad de participación y lealtad democrática, son pieza fundamental como expresión inicial de confianza y legitimidad para quien resulte ganador. También, por qué no recordarlo en este día, son compromiso de exigencia, seguimiento y control de la gestión del gobernante al que se confía la trascendente misión presidencial.

Los venezolanos tenemos hoy nuevamente la posibilidad de reafirmar nuestra igualdad en el derecho al sufragio: porque todos los votos cuentan con igual peso en la sumatoria del resultado, porque el resultado vale para todos por igual y porque para el candidato ganador es conveniente y obligante entenderlo y atenderlo de ese modo.

Pero también es cierto que al ejercer ese derecho los votantes se expresan desde la libertad con la que cada quien sufraga por la opción de su preferencia. El proceso electoral es una de las más valiosas manifestaciones de la competencia entre pluralidad de concepciones y visiones, a la vez que de disposición pluralista para respetar la diversidad.

Solo desde la aceptación de coincidencias y divergencias se puede construir una sociedad democrática, libre, próspera. Con el voto podemos expresar nuestras preferencias individuales, con el voto renovamos el compromiso democrático entre los electores y el elegido. No dejemos de ejercer nuestro derecho, que es deber personal y responsabilidad con el país. ¡Todos a votar!