• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Los destinatarios del cardenal

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El arzobispo de Caracas, cardenal Jorge Urosa Savino, acaba de mostrar su preocupación por el desenvolvimiento de la campaña electoral. Sus observaciones merecen especial consideración, debido a que no responden a intereses banderizos. Pero, además, debido a que su alarma de pastor ha sido tan acuciante, ha querido dirigirla a tres destinatarios específicos.

Al principio habló el cardenal en términos generales, para esbozar el predominio de un espinoso panorama que debe variar en lo inmediato, pero no quiso permanecer en los aires de una navegación que termina por no decir nada. Consideró la necesidad de referirse a tres destinatarios en particular, en quienes se encuentra la responsabilidad de evitar ilegalidades y desmanes en el proceso comicial: el CNE, las fuerzas armadas y el presidente de la República. Con su referencia a ellos tocó la pedregosa parcela del 6-D.

En el CNE se encuentra, de acuerdo con las palabras del prelado, la responsabilidad fundamental de dirigir un proceso limpio que no admita objeciones y respete escrupulosamente la voluntad popular. ¿Por qué habla así a los rectores? ¿Por qué esa advertencia tan directa? Porque ha visto cómo se han manejado las cosas hasta ahora, porque sabe cómo el PSUV hace y deshace según su antojo sin que lo frene el organismo al cual incumbe. El CNE es la cúpula que debe garantizar la pulcritud del proceso, pero no lo ha hecho. Si fuese del otro modo, legal y cristalino, se hubiera ahorrado su advertencia el arzobispo.

De allí que, en consecuencia e inmediatamente después, llamara la atención de las fuerzas armadas sobre su obligación de custodiar el orden antes y después de la votación. Si no se vaticinaran situaciones de riesgo, escaramuzas indeseables, ventajas escandalosas o enfrentamientos de mayor envergadura; si el CNE viniese cumpliendo su trabajo cabalmente, sería innecesaria una advertencia tan precisa a los oficiales de la institución castrense. Si el cardenal los conmina a cumplir la obligación que les corresponde, clama por un fiel de la balanza que nadie en las alturas ha querido balancear para que pese como debe pesar, sin trampa ni cartón, en una operación pública de esencial importancia.

Los últimos fragmentos de la declaración se remitieron al presidente de la república. Más concreto no pudo ser entonces, más preciso y acertado. Exigió a Maduro el cumplimiento puntilloso de las leyes y, en especial, el cese de las amenazas que ha proferido contra los partidos de la oposición. Las incitaciones a la violencia y la inflamación de los ánimos sectarios le están vedadas al jefe del Estado. El funcionario que tiene la obligación de la concordia no puede hacer pregones de guerra, recordó el cardenal, especialmente cuando la sociedad se prepara para un asunto trascendental.

Según la mitra de Caracas, la mesa en cuyo derredor se agruparán los venezolanos el 6-D tiene tres soportes, de los cuales depende que la reunión se lleve a cabo satisfactoriamente. Los ha identificado. Ahora será cuestión de que las observemos nosotros como ciudadanos, si queremos, en la noche del 6-D brindar por la bendición de la convivencia democrática.