• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

Al instante

De contrabando

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La insistencia en vender la cita de los presidentes Juan Manuel Santos y Nicolás Maduro como una reunión cuyo tema fundamental sería el problema del contrabando, dejó en segundo plano otros asuntos que en pocos días, el 10 de agosto, cumplirán cuatro años de haber sido acordados en la Quinta de San Pedro Alejandrino entre el propio Santos, recién juramentado para su primer mandato, y Hugo Chávez.


En aquel encuentro se hicieron unos compromisos a los que habría que pasar revista y como que es mejor no hacer mucho ruido con eso. Al fin y al cabo los dos gobiernos reencontraron su pragmático modus vivendi, al que contribuyeron el arrinconamiento militar y político de la guerrilla, los informes sobre sus conexiones y actividades en Venezuela y la prioridad que Santos otorgó a las negociaciones de paz en La Habana.


No es cuestión de negar que el contrabando es un problema que vuelve a agravarse y perjudica a las dos economías. Tampoco lo es ocultar cuánto del problema se multiplica por las omisiones venezolanas: desde la falta de concreción de las medidas acordadas con Colombia hace más de seis meses, pasando por la parálisis ante ilícitos que involucran a quienes deberían velar por la seguridad y el orden público en las zonas fronterizas, hasta el problema de fondo, el de las enormes distorsiones en la propia economía venezolana.


Lo cierto es que hace cuatro años se acordó trabajar sobre cinco asuntos. El entonces más publicitado era el del pago de la deuda a los exportadores colombianos, obligaciones que al sol de hoy no han sido saldadas del todo y superan los 300 millones de dólares. En cuanto a la complementación, el comercio con Colombia no se ha recuperado a los niveles de 2009 porque el gobierno venezolano prefirió intercambios en los que en lugar de aprovechar la complementariedad binacional, abrió el mercado venezolano a importaciones que han desplazado la producción nacional. Sobre inversión social y en infraestructura, han abundado anuncios y proyectos.


La pieza central era y sigue siendo el de la seguridad fronteriza y el papel de Venezuela como acompañante de las negociaciones con las FARC en La Habana. Santos ganó las elecciones para un segundo período con el tema de la paz como su gran bandera y esas negociaciones, dijo el viernes, están entrando “en la fase final”, cuando aumentan las presiones y hay decisiones de fondo que asumir.


Todo esto tiene consecuencias para Venezuela. Consecuencias de seguridad nacional, porque al acercarse el proceso de cierre y de decisiones judiciales los no favorecidos por la llamada justicia transicional buscarán refugio. También tiene efectos para la erosionada democracia venezolana dado el pragmatismo que acompaña a la prioridad de la paz en Colombia.


Por esto había manifestantes protestando fuera del hermético recinto de la conversa; por eso hay que seguir preocupándose por los arreglos inconsultos que está haciendo el gobierno de Maduro, de contrabando.