• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

Al instante

La verdugo

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Resulta por demás insólito que, como bien lo dijo el abogado defensor de María Lourdes Afiuni, “una mujer actúe como verdugo de otra mujer”, refiriéndose a Isabel González, directora del INOF (el centro de reclusión para mujeres) cuando ocurrieron los presuntos abusos contra la ex jueza, hoy revelados por un libro estremecedor que coloca al descubierto la desgracia ética y moral de un régimen que no ha querido acabar con las lacras carcelarias durante los 14 años de su ineficiente mandato.
Muy al contrario, las cárceles venezolanas son prácticamente tierras de nadie y para poder entrar allí la propia ministra Iris Varela ha tenido que negociar largamente tanto con los pranes (los verdaderos jefes y “gerentes” del millonario negocio tras las rejas) como con las autoridades civiles y militares que supuestamente “vigilan” estos centros de reclusión.
Lo que cuenta la ex jueza Afiuni es algo que ocurre desde hace años no sólo en los recintos carcelarios para mujeres, sino también en las prisiones exclusivas para hombres. Basta con darse una vuelta por los videos de Youtube para comprobar cómo los jóvenes detenidos son violados y humillados en público, y luego reducidos a las peores condiciones de esclavitud por su violador, a quien tienen que servir no sólo sexualmente sino en las tareas domésticas de su nuevo “jefe”. Los pocos que se niegan son asesinados.
Lo denunciado por Afiuni nos indigna y estremece porque indica que nadie está a salvo de tales salvajadas, incluso en el caso de la ex jueza, de la cual era público y notorio que estaba presa por orden del Presidente de la República, quien pasando por encima de todo el aparato judicial la condenó a la “pena máxima”, es decir, treinta años de prisión. Si hubiera vivido en Cuba la hubieran condenado a muerte por fusilamiento, pues el régimen comunista de los hermanos Castro se resiste a eliminar la pena capital.
José Amalio Graterol, abogado defensor de María Lourdes Afiuni, insistió en sus declaraciones que el jefe del Estado estaba informado sobre “la situación de la jueza durante su reclusión en el INOF y, además, lo sabían también algunos asambleístas y organizaciones no gubernamentales”. De manera que estamos ante un caso que el Gobierno intentará manejar políticamente para que no salpique al comandante.
Pero ya es demasiado tarde porque los informes y los pormenores del caso están en manos del oficialismo (que lo negará sistemáticamente) y han llegado a los organismos internacionales adscritos a las Naciones Unidas. Lo que le espera a la ex jueza Afiuni es una tormenta de insultos y ataques del PSUV por decir la verdad y denunciar la violación de la que fue objeto.
Valga recordar en estos días que la violación constituye una de las peores y nefastas formas de la violencia contra las mujeres en todo el mundo. Y ser cómplice de este tipo de delito trae consecuencias muy graves ante la ley.