• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Un complejo papel

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La “hegemonía mediática” ha sido, más que una política de Estado, un objetivo estratégico del chavismo para limitar la libertad de expresión, no ceder espacios a la oposición y abarrotar los impresos y el espectro radioeléctrico con mensajes orientados a lavar el cerebro de un público cautivo que, por ahora, tiene el consuelo de las cable operadoras, muchos de cuyos canales, afortunadamente, acaparan mayor sintonía que Venezolana de Televisión, presunta joya de la corona del imperio rojito de la noticia y del entretenimiento bajo control del PSUV.

En el caso de la prensa escrita “con tinta roja”, se sabe que su excesivo tiraje y poca aceptación se traducen en una descomunal devolución que alimenta presuntamente turbios negocios de reciclaje; un despilfarro injustificado, pero calculado, para escamotear el suministro de papel a los editores independientes y asegurar la subsistencia y continuidad de publicaciones de deplorables y farragosos contenidos acríticos y propagandísticos.

Como Chávez, Maduro piensa que la infraestructura física, los servicios y los bienes nacionales le pertenecen: que son suyos y de su entorno y, por eso, pueden hacer con ellos lo que les venga en gana -por eso mismo regalan petróleo o pignoran las reservas de oro- sin tener que rendir cuentas a nadie, pues los órganos contralores están bajo su mando.

La CVG condenó al abandono el bosque de Uverito y el sueño del ingeniero Jesús Cabrera Malo de dotar al país de una reserva forestal para “la explotación sustentable de la madera de pino como materia prima para la producción de pulpa de papel”. No es de extrañar, pues, que hoy la importación y distribución del insumo esté bajo férreo control de una empresa cuyo quehacer empantana el nombre de un serio y honesto venezolano, Alfredo Maneiro, prematuramente fallecido.

Sí, el Complejo Editorial Alfredo Maneiro, tal es el nombre del ente adscrito al Ministerio del Despacho de la Presidencia, y que, según informó El Nacional ayer lunes, 20 de abril, ha incumplido todas sus metas y promesas respecto a la provisión de los materiales indispensables para el normal funcionamiento de casi un centenar de rotativos, a los cuales les escasean el papel y los insumos indispensables para su impresión (tinta, planchas) que son también administrados por el organismo editorial de la revolución.

El fulano complejo es en realidad una alcabala para regular la libre circulación de pareceres no alineados con la verdad oficial; esa verdad que difunden “medios mediatizados”, como el canal 8, guarida de gacetilleros sin sentido del ridículo, dispuestos a forjar testimonios, difundir mentiras y falsificar la historia para atornillar, en la mente de los ciudadanos, la idea que ni ellos mismos comparten, de que con el socialismo se vive mejor.
Quienes gobiernan piensan que tienen exclusivo derecho al usufructo de todo lo que pertenece al Estado. En fin de cuentas, diría Chávez, y se haría eco Maduro, el Estado soy yo.