• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Las cifras de la Unicef

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El capítulo venezolano de la Unicef, con el apoyo de la UE, acaba de presentar un valioso material, cuya elaboración supuso seis años de esfuerzos: una caja de herramientas llena de ideas de cómo convertir los derechos de los niños en prácticas o en políticas públicas relativas a la salud, la educación, el ambiente y la infraestructura, es decir, en todos aquellos ámbitos que impactan en la vida de los menores.

El informe “El estado mundial de la infancia 2014” registra algunos significativos avances. Por ejemplo, el número de niños que murió de sarampión en el mundo en 2012 fue de 86.000, lo que representa una disminución sustantiva con respecto al año 2000, cuando ese número fatídico era de 482.000; la matriculación en la escuela también experimentó una mejora considerable: mientras en 1990 alcanzaba a 53% de los niños del mundo, en 2011 había aumentado a 81%.

Pero estos avances no pueden obviar que hay un conjunto de realidades todavía graves o muy graves, lo que explica el alto fundamento y pertinencia que tiene la iniciativa de la caja de herramientas diseñada por Unicef, y que circulará en 190 países.

Muchas de las cifras hablan de un mundo habitado por dolorosas realidades. En 2012, 6,6 millones de niños menores de 5 años murieron por causas prevenibles. En otras palabras, murieron por la desigualdad, la pobreza, la incompetencia, la corrupción. Murieron de injusticia. 15% de los niños y niñas del mundo “realizan trabajos que menoscaban su derecho a la protección contra la explotación económica e infringen su derecho de aprender y jugar”.

Hay datos que merecen ser destacados: todavía vivimos en un mundo donde 11% de las niñas contraen matrimonio antes de los 15 años de edad, lo que en la mayoría de los casos supone una violación de una serie de derechos como a la educación y a la salud. El lector tendrá una mejor dimensión de lo que aquí referimos si reflexiona en esta cifra: cada día mueren aproximadamente 18.000 niños, en su mayoría a causa de las condiciones de pobreza o marginación en la que viven.

El reporte de Unicef tiene el beneficio de incluir una reflexión sobre la importancia que tienen las cifras para el diseño de respuestas y políticas públicas. La reflexión de Unicef nos conduce a una pregunta: si disponer de las estadísticas adecuadas no debería considerarse un derecho, y no cualquier derecho, sino un derecho humano.

La organización propone en su informe 15 categorías, cuyo seguimiento puede dar cuenta del estado de la vida de los niños del mundo. Algunas son: peso y crecimiento; el impacto de las disciplinas violentas; la disponibilidad de agua potable y servicios sanitarios en buen estado; inscripción de cada nacido; cobertura de vacunación; lactancia materna; rápida atención de diarreas y neumonías; amplios conocimientos sobre el VIH; asistencia calificada a las madres durante el parto; matriculación en la primaria y la secundaria.