• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

Al instante

El cerco mediático rojito

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

De una manera que, sin faltarle el respeto, se puede calificar de desmadre mental lo que tiene el señor Maduro, pues le ha dado por acusar a los periodistas de ser los culpables de cuanto pinchazo comete cada vez que sale a la suerte de matar en la plaza de Miraflores. Como si no le bastara con que el encierro sea de primera y por ser el matador tan maleta con la capa no le saca faena, entonces la agarra con el público y los cronistas que, a decir verdad, no pueden pedir orejas y rabo a quien de buenas a primera, al ver los amenazadores pitones del morlaco, agarra y se va de salto olímpico de talanquera.

Lo cierto, matador, es que usted le busca explicaciones a sus fallas con la muleta y no permite que su actuación pública reciba la apreciación que merece a los ojos entrenados de la prensa. Pues hay que ser blando de molleja para no entender que si surgen críticas es porque las cosas no han salido bien como se esperaba y, en ejercicio de modestia, debería entender que debería agradecer a los fastidiados periodistas, de aquí y de allá, que se tomen la molestia de advertirle que en cualquier momento se le va vivo el toro a los corrales.

Y es que con esa muletilla de que todo lo malo se debe el imperialismo norteamericano, el señor Maduro duerme a cualquiera. El gobierno debería patentar esos discursos y venderlos en las farmacias como remedio definitivo para el insomnio. Ya en la gestión de Carlos Andrés Pérez le pusieron el ojo a la agencia Efe como si fuera un organismo del Estado y no una empresa que, por encima de todas las cosas, debe trasmitir noticias.

Desde luego, y eso lo olvida Maduro y en su tiempo Pérez, que el oficio de periodista es un hecho esencialmente humano, versátil y susceptible al error. Pero no recuerdan jamás que, al contrario de los gobiernos y de sus voceros lacayos, las agencia de noticias siempre tienen la valentía de publicitar sus errores y admitir ante los lectores que se cometió una ligereza y que por ello no sólo ofrecen disculpas sino que muestran la versión corregida apegada a la verdad.

Y es que las agencias noticiosas viven gracias a su credibilidad. En este punto los lectores son sagrados y cada error debe ser enmendado. Esa es la diferencia entre ser periodista y ser político. Los primeros viven de la verdad y los segundos de la mentira. No olvidemos el caso de la muerte del presidente Hugo Chávez cuando, en el transcurso de su agonía, un grupito de funcionarios mentirosos se dedicaban a engañar no sólo a los venezolanos sino, lo que es peor y más nauseabundo, a embaucar al ingenuo pueblo chavista. En el fondo este grupito de la cúpula chavista no son más que ladrones de la verdad.

La mayor vergüenza consiste en tener como representante de un país a alguien que se atreve a decir: “Y los estúpidos de la agencia Efe están diciendo que Maduro, o sea yo, hijo de Chávez, que me quiero dar un golpe de Estado yo mismo para, después de darme el golpe, suspender las elecciones”. ¡Que mala suerte que Castilla del Pino no está vivo!