• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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La botija de la propaganda

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Más plata para VTV. Más plata para la Corporación Venezolana de Comunicaciones. Más plata para la Nueva Televisión del Sur. Más plata para Ávila TV. Más plata para el Correo del Orinoco. Más plata para la Asociación Venezolana de Noticias. Más plata para la Radio Nacional de Venezuela. Más plata contante y sonante.

Pero mucha más plata. Toda la plata del mundo, diría un simple mortal acostumbrado a lidiar con la pobreza de su bolsillo. Hablamos de 1.133. 600.000 bolívares, que serán distribuidos por el Ministerio del Poder Popular de Comunicación e Información para labores de propaganda. De propaganda oficial, se entiende, porque el chavismo convertido en madurismo se ha trazado el objetivo de profundizar el proyecto de “hegemonía comunicacional” que había puesto en marcha la administración anterior, pero que resulta insuficiente para la administración de la actualidad si juzgamos por la inmensidad de los recursos que va a disponer para hacerla más hegemónica, para que topemos pronto con la madre de todas las hegemonías.

El editorialista no sabe contar una cantidad de dinero tan considerable como la copiada antes, no la puede traducir cabalmente, tan estrafalaria como se ve desde todos sus costados, pero esa es la suma que ha presentado el Ejecutivo para actividades de divulgación de su gestión en el presupuesto del año venidero, es decir, para decir lo que les parezca sobre las maravillas que hacen por Venezuela y las demasías que se les ocurran sobre las maldades de la oposición. Las palabras vanas del pasado reciente parecerán minucias, ante el alud de ellas que nos espera. Los discursos del presidente fallecido serán un modelo de fugacidad, frente a la multitud de retruécanos que sonarán en nuestros oídos. Los insultos se asemejarán a las letanías, pese a que no han dejado de ser extensas las letanías, no en balde la plata que prometen para hacerlas más sonoras y constantes amenaza con dejar sin hueso sano, si no a la mayoría del país, a más de la mitad. Pero no importa, por supuesto, esa mitad o más de la mitad del país es la antipatria.

Prepárese, pues, la antipatria, para palizas masivas de patrañas y zancadillas. La AN se postrará ante la estrambótica solicitud, después de considerarla como la más justa frente a las amenazas del “enemigo interno”. La oposición protestará, pero como si no protestara porque está sentada en los escaños como convidada de piedra. Con pasar revista apresurada a las urgencias de la sociedad en materia de seguridad, alimentación y salud bastaría para llamar la atención sobre el escándalo que significa la partida dispuesta para la propaganda de la revolución, pero basta con mirar hacia la escasez de papel que limita la circulación de las periódicos independientes y la aparición de los libros de las editoriales privadas, para clamar con gritos desgarrados desde el desierto hasta el cielo. Pero no importa, malos hijos de la patria, el presupuesto de comunicaciones hará que llegue a todos los rincones el pensamiento de Nicolás Maduro.