• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

Al instante

Un año negro

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Cuando ya estamos en la recta final de 2012, resulta conveniente presentar un balance de lo que nos deja este ciclo anual en cuestión de derechos humanos. Nadie en su sano juicio puede negar que este no sólo ha sido un año negro en esta materia, sino que acumula el mayor número de violaciones de los derechos humanos de la revolución bolivariana.

La salida de Venezuela del Sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos, es decir, la Comisión y la Corte, le abrió los ojos al mundo sobre la intención del gobierno bolivariano y su deseo manifiesto de no seguir aceptando las recomendaciones que el organismo regional le hacía, sobre todo cuando estas recomendaciones y dictámenes eran contrarias a sus designios.

El asunto de los presos políticos sigue siendo una gran angustia ciudadana y constituye una justa reivindicación exigida por la sociedad democrática. El ensañamiento contra la jueza Afiuni como una oscura elipsis de la venganza de la familia presidencial no tiene antecedentes en Venezuela sino, como es lógico, en aquellos momentos de largas dictaduras en que la justicia era una prolongación de los deseos del presidente.

Igual ocurre con el comisario Simonovis y los ex miembros de la Policía Metropolitana condenados con una serie de pruebas que no resisten el menor análisis porque están basadas en una serie de falsedades. Constituyen, por lo demás, una muestra evidente de las persecuciones políticas y judiciales contra quienes piensan diferente y se atreven de disentir del régimen.

Las cárceles siguen siendo noticia mundial por los hechos contrarios al respeto de los derechos humanos que allí se cometen. Sólo en este año cuatro grandes conflictos, con resultado de muertos y heridos, ocurrieron en La Planta, Mérida, Yare y Coro; sin contar el video que circuló en el que custodios penitenciarios le caían a palos a reclusos de la cárcel modelo “de la revolución” en Coro, sin que se haya realizado investigación alguna y con el silencio cómplice de la ministra del ramo.

Las persecuciones y descalificaciones a los defensores de derechos humanos por el trabajo y denuncias que realizan es parte también del año negro de los derechos humanos que el Estado venezolano no puede ocultar.

La libertad de expresión es otra de las caras ocultas del régimen en materia de derechos humanos. Los ataques a medios de comunicación y a periodistas así como las limitaciones al acceso a la información han hecho más rudo el trabajo para ellos.

La inseguridad que cada día cobra más vidas entre la población venezolana es parte del prontuario oficialista en materia de violaciones de los derechos humanos.

No cabe duda de que este ha sido un año negro en derechos humanos, a pesar de que fuimos elegidos para formar parte del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas a partir de enero de 2013, designación que llegó por la vía de los petrodólares.