• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Voto en paz

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En un corto análisis lleno de señales y detalles sobre lo que está ocurriendo en el panorama político venezolano, la periodista Marianna Párraga, de la agencia AFP, da término a su escrito con una cita de las palabras de Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional, pronunciadas en “una misa la noche del miércoles en un complejo militar en Caracas, donde clamó por la unidad del oficialismo: ‘O nos unimos o nos hundimos (...) No podemos perder ni un milímetro de lo que hemos ganado’, dijo”.

Resulta más que llamativo este énfasis unitario entre los dirigentes del alto Gobierno porque, enhorabuena, la gran mayoría de los venezolanos no ha dado muestras de estar dividida frente a la crisis política que vive el país a raíz de la gravísima enfermedad que padece el Presidente de la República.

Es cierto que los venezolanos están nerviosos e inquietos por lo que está sucediendo pero, en ningún momento, han salido a la calle o acudido a los medios de comunicación a cuestionar la autoridad que el mandatario nacional ha delegado en Nicolás Maduro como vicepresidente en ejercicio y como su reemplazo mientras se aclara la enfermedad presidencial. Tampoco ha sido puesto en duda el papel de la Asamblea Nacional, la Fiscalía o el Tribunal Supremo. ¿A cuál división es la que se le teme?

Hasta hoy el debate público obedece, como bien lo entienden los ciudadanos, a las interpretaciones sobre lo que indica la Constitución Nacional en los casos de ausencia del primer mandatario. Más que hacerle daño al país, lo que se ha discutido en la Asamblea Nacional y en los círculos políticos enriquece el necesario conocimiento ciudadano sobre la carta magna, lo cual resulta republicanamente beneficioso en todos los sentidos.

Extraña que el tema de la división se haya trasladado al interior del PSUV cuando nadie en su sano juicio quiere ni desea eso. Para todos los venezolanos lo que interesa realmente es la estabilidad institucional, que las facciones no entren en luchas intestinas y que el clima de entendimiento que se ha vivido hasta ahora desde que se supo la verdadera gravedad del cáncer que sufre el Presidente no se deteriore por mezquindades o apetitos de poder destemplados y fuera de época. Más calma y menos ambiciones es lo que pide el país entero a los representantes del poder.

Basta con mirar y hacer un balance de cómo la campaña electoral para escoger a gobernadores e integrantes de los consejos legislativos ha seguido adelante sin que salga de rumbo ni se activen las pasiones violentas.

No es que todo vaya sobre ruedas pero con un Presidente de la República cuya vida corre serio peligro, con un Consejo Nacional Electoral que agoniza en medio de su falta de credibilidad, con serios problemas de inseguridad y abastecimiento, sin embargo el mecanismo electoral sigue marchando hacia los objetivos establecidos de antemano. Y los venezolanos irán a sufragar este domingo porque creen en el valor del voto democrático.