• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

Al instante

Vivienda y engaño

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Pertenecen a dos planos que nunca coinciden: una cosa es la realidad de la construcción de viviendas por parte del régimen chavista-madurista, y otra, lo que el mismo gobierno dice, desdice y lo que no dice sobre los procesos de construcción de viviendas en Venezuela. Se trata de una compleja problemática que es necesario revisar punto a punto.

En primer lugar, hay que recordar que el problema tiende a empeorar con el paso del tiempo: en la medida en que la producción de viviendas sea menor al crecimiento de la población, cada vez será mayor el número de familias que no encuentran solución a una de sus necesidades básicas. El lector interesado debe guardar este dato en su memoria, pues el déficit arroja una cifra sobrecogedora: en nuestro país faltan 8 millones de viviendas.

A continuación, y esto es un sello inequívoco del régimen de Chávez y Maduro: no existe certidumbre alguna sobre cuántas viviendas se han construido desde 1999 hasta ahora. Y ni siquiera hace falta consultar las opiniones de expertos o las cifras publicadas por los gremios o revisar las denuncias que el diputado Julio Borges ha venido realizando de forma sistemática desde hace varios años: basta con contrastar los anuncios de los distintos voceros del gobierno para que las contradicciones sean evidentes. Los miembros del club de los mentirosos, a quienes les ha sido asignada la tarea de engañar a los venezolanos sobre el número de viviendas construidas y el número en construcción, no se han puesto de acuerdo ni sobre el método con el que falsear la realidad, ni mucho menos sobre los números que el aparato de propaganda gubernamental pone en circulación.

Pero la problemática no termina en lo ya dicho. Ahora salta a la opinión pública otra tragedia derivada del modo irresponsable con que se ha conducido la economía durante 15 años: la construcción de viviendas está mayoritariamente paralizada por falta de recursos. En el país donde todo escasea, salvo la vocación gubernamental para mentir y torcer la realidad, tampoco hay dinero para finalizar las obras iniciadas. Los “sacrificios” de los que hablaba Jorge Giordani en su carta de despedida del gobierno también alcanzan a la que fue una de las más importantes promesas con que se engañó al pueblo venezolano.

Engaño sobre engaño sobre engaño sobre engaño: como han denunciado dirigentes sociales, las pocas viviendas que se han construido, a menudo se entregan a los amigos del régimen. También allí están operando mafias de distinto carácter. Las viviendas se asignan y se revenden en cuestión de horas.

Y hay más: cada vez son más recurrentes las evidencias y denuncias sobre la calidad de las viviendas construidas. En algunos casos, esto es una realidad que el lector puede constatar por sí mismo: hay edificios que tienen menos de dos años de construidos, que ya presentan resquebrajaduras en su fachada externa. En resumen, se trata de productos que provienen de una gestión chapucera e inescrupulosa, que deja en claro que al gobierno no le interesa solucionar el problema, sino simular que lo hace, por los réditos electorales que ello podría representarle.