• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

Al instante

Vagancia legislativa

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La Asamblea Nacional no está para cambiar gobiernos, afirma quien la preside como si se tratase de una tropa a la que puede disciplinar a voluntad. Por supuesto que esa caricatura de parlamento no tiene los arrestos suficientes para ponerle freno a las tropelías del Ejecutivo ni la autoridad ética para intentarlo. Es un congreso irrito donde la fracción minoritaria es la que mayor número de votos obtuvo en las últimas elecciones parlamentarias y, sin embargo, no le han parado ni medio a sus iniciativas, a pesar de representar a una clara mayoría de venezolanos.

No, esta asamblea no está para controlar al Ejecutivo ni tampoco para legislar; se trata de un corporación decorativa que hace tiempo se dejó de eso y optó por delegar sus funciones, primero en Chávez, después en Maduro, mediante habilitaciones que pusieron en manos de los mandones las herramientas del absolutismo.

Entra en receso esta asamblea en el cual la oposición carece de voz y, para cerrar con broche de oro su primer período de reuniones ordinarias en el que apenas se aprobaron dos leyes y se alcanzó a sesionar, de forma reglamentaria, en sólo 20 oportunidades –lo que da una idea de la pereza que reina en el Capitolio– se aprobó un acuerdo, ¡otro más!, “contra la propaganda de guerra” por parte de la cadena noticiosa CNN, un pronunciamiento retórico, plagado de cursis exhortaciones patrioteras, que se suma a otros similares formulados contra una inverosímil “triangulación mediática” -¡cómo gustan los ñángaras de la frase cohete!– orquestada por El Nacional, ABC de España y Diario de las Américas contra el presidente de la AN, Diosdado Cabello.

En los ocho primeros meses de 2015, la asamblea nacional –despojémosla de las mayúsculas que le quedan grandes– sancionó la Ley Habilitante Antiimperialista y la Ley Orgánica del Servicio de Bomberos; y, en primera discusión, los proyectos de ley contra la violencia en el deporte y el de bibliotecas.

A estas bagatelas dedicó sus esfuerzos la diputación rojilla; no hubo espacio ni tiempo para escuchar fundamentadas denuncias hechas desde la bancada opositora, ni para dar curso a investigaciones en las que estuviesen implicadas personas u organismos vinculados al oficialismo. Al respecto se pudo leer en este diario: “De 15 propuestas de debate o investigación presentadas por la oposición a la plenaria, 13 fueron rechazadas, entre ellas corrupción en la compra de ferris, el asesinato de policías, la falta de agua en Falcón, la contaminación con coque en Anzoátegui, la actuación policial en Aragua y la crisis de salud en Mérida”.

¿Cómo puede Cabello sostener que estos cuatro años y medio a lo largo de los cuales ha capitaneado el Legislativo han sido provechosos? Tanto cinismo es sólo comparable con la aprensión que le produce una más que posible pérdida de la supremacía del PSUV en la legislatura por venir. Por eso sus aclaratorias. Es cierto, capitán, la asamblea no tumbará gobierno, pero –téngalo por seguro– lo pondrá a usted en su sitio.