• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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¿Uribe sicario?

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Menuda sorpresa se han llevado los venezolanos y, desde luego, los colombianos, tanto los que viven allá como los que residen aquí, al enterarse de que Álvaro Uribe, uno de sus ex presidentes más queridos y recordados por su firmeza al combatir y derrotar la violencia y despejar Colombia de tantos narcoguerrilleros y paramilitares que tenían a Bogotá y las principales capitales y carreteras en sus manos para cometer cualquier tipo de tropelías y de acciones ilegales, como secuestros, asaltos y cobros de vacunas, asesinatos por encargo, ha resultado ser el jefe de un grupo de sicarios que pretende quitarle la vida al señor Nicolás Maduro.

Desde luego que Maduro no lo dijo así, pero el hecho de señalar que Álvaro Uribe prepara un atentado contra él nos hace pensar que el ex presidente colombiano recurrirá a alguien para que cometa el crimen porque, para quienes lo conocen personalmente, a su edad no debe estar en forma para prepararse como un comando especializado en llegar hasta la casa de Maduro en helicóptero, vestido de negro y con aparatos de visión nocturna y aproximarse sigilosamente a su objetivo y cumplir con su letal misión.

Además, existe otro problema más misterioso aún: ¿Dónde habita Maduro, en La Casona (ocupada por la familia del occiso) o en Miraflores? Lo que sí es seguro es que no vive en Fuerte Tiuna, porque es un reducto militar, y un civil no debe pernoctar allí. De manera que la cuestión no es fácil.

Como lo hemos comprobado la mayoría de los venezolanos, la persona más protegida en este país es el Presidente de la República y su familia, y así debe ser permanentemente, porque es un deber de las fuerzas de seguridad. Y aunque Maduro no esté reconocido por la mitad de la población votante eso no impide que se le preste toda la protección que se merece como ciudadano mientras esté al frente de la primera magistratura.

Que el señor Maduro crea y afirme sin pruebas fehacientes que Álvaro Uribe y algunos ex funcionarios del Gobierno de Estados Unidos estén detrás de un complot sólo nos hace recordar la vieja mentalidad de los comunistas y de los anarquistas, que pensaban que eliminando al zar o al primer ministro mediante un atentado con bomba o con una ráfaga de disparos cambiaban el curso de la historia, y que quedó atrás hace mucho tiempo. Lo que vino después del atentado de Sarajevo fue la Primera Guerra Mundial, y cuando los nazis quemaron el edificio del Reichstag prendieron la mecha de la Segunda Guerra Mundial y abrieron las puertas del Holocausto.

Desde luego, dudamos que Maduro reflexione sobre las consecuencias que esto tiene y tendrá y las repercusiones impredecibles entre la población colombiana que convive aquí como hermanos, amigos que trabajan duro, que vinieron a buscar un futuro en Venezuela y ahora se encuentran empaquetados en un amplio mundo de sospechosos para la policía venezolana porque, como ya sabemos, desde hoy cada colombiano será un sospechoso.