• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Según la agencia internacional de noticias Efe, el diputado oficialista Julio Chávez, integrante de la Comisión de Medios de la Asamblea Nacional, salió al ruedo a defender el gobierno del señor Maduro ante las repetidas exigencias de los medios impresos en el sentido de que definitivamente se liquiden los dólares necesarios para importar el papel que se usa para imprimir revistas y periódicos.

Pero el diputado Chávez se mete en camisa de once varas cuando trata de justificar la negativa del señor Maduro a darle luz verde a lo que es un trámite administrativo que, desde se creó Cadivi, está sometido a innumerables controles oficiales que todo propietario de medios cumple a cabalidad o, de lo contrario, se expone a que se le investigue, inhabilite y castigue por intentar engañar a la administración central.

Sin embargo, el diputado Chávez comete la temeridad de declarar públicamente que existe una suerte de mercado negro o algo parecido manejado por “distribuidoras e intermediarios” que el año pasado revendieron papel a precios ilegales. Tamaña insensatez sólo puede creerla y declararla quien ignora cómo funciona la industria de los medios impresos y cuál es su estructura de costos, porque comprar papel a precio de dólar negro significa quebrar un periódico en menos de lo que canta un gallo.

Es tan infame lo que dice el diputado Chávez que olvida (o ignora) que cada ejemplar de un periódico se vende por debajo del costo y que su precio en bolívares no genera ganancias si no fuera por la publicidad. Esto lo sabe hasta un niño de cuatro años. De manera que se buscará a un niño de esa edad para que se llegue hasta la AN y le explique la cuestión al honorable diputado.

Según la agencia Efe, el diputado Chávez declaró a una radio oficialista que la Comisión de Medios elaboró un informe que les permitió determinar que hasta octubre del año pasado “las distribuidoras y editoras importadoras habían solicitado que se les aprobara cerca de 108 millones de dólares para importar el papel que ellos requerían para funcionar normalmente ese año”.

Según sus cuentas, el gobierno en agosto “les había liquidado 70% de las divisas que habían solicitado, pero ya en ese momento habían importado más de 120.000 toneladas de papel”. Menudo enredo le crea al gobierno el diputado Chávez no sólo porque tarde pió sino por haber dejado que metieran de contrabando tantas toneladas por los puertos soberanos de la república, ante las autoridades aduaneras y los generales de la Guardia Nacional.

Además de meter la pata, hace pasar por tontos de capirote a los directivos de Cadivi, al ministro de Hacienda, al presidente del Banco Central y de paso al jefe de Miraflores, que no es poco.

Lo cierto es que hasta para inventar una mentira se necesita tener cierto talento y no poca gracia y salero. Quizás el diputado mezcló papel periódico con papel tualé, lo cual es explicable por la escasez de este último.