• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Solo “Alma llanera”

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El “Alma llanera” es ahora un “bien de interés cultural”, según lo decidió la unanimidad de la Asamblea Nacional. En el centenario de la obra de Pedro Elías Gutiérrez y Rafael Bolívar Coronado, llega el reconocimiento oficial a unas notas y letras que nos juntan como comunidad, a un motivo del sentimiento en el cual nos reconocemos como parte de un conglomerado caracterizado por la fraternidad.

Gracias a un portento de la cultura popular llevamos un siglo diciendo que cada venezolano es “hermano de la espuma, de las garzas, de las rosas y del sol” porque nació “en esta ribera del Arauca vibrador”; y al mismo tiempo ufanándonos de esos rasgos ante los ciudadanos del extranjero. Hicieron bien los honorables diputados y nos regocijamos por una declaración en cuyo espejo nos podemos todos reflejar con comodidad.

Pero en la Asamblea Nacional se quedaron en la letra y en la música de la célebre composición, si consideramos el tratamiento que dio el oficialismo a temas vitales para la sociedad, es decir, a asuntos urgentes de cuya solución depende la convivencia de los venezolanos.

Los abismos cavados en los últimos quince años no se superan con el canto o con un joropo, sino mediante el adecentamiento de las instituciones que han producido en la ciudadanía una desconfianza y un malestar cada vez más crecientes.

Mientras sucedía la glorificación del “Alma llanera”, en la sesión debió remediarse el urgente asunto de la integración de los miembros del TSJ y de la renovación de las rectorías del CNE, cuya gestión se encuentra legalmente vencida. Sin embargo, la aplanadora oficialista olvidó las ceremonias del joropo unificador y se decidió por un apresurado merengue cuya partitura desconocían los representantes de la oposición.

Para la designación del comité encargado de la renovación del TSJ sacaron una lista de la manga, como hacen los tahúres para ganar la partida. Cartas marcadas, debido a que no se habían llevado al conocimiento previo de la cámara como exigen los reglamentos y la decencia, y porque contenían solamente nominaciones de militantes del PSUV.

Pero la aprobaron por mayoría simple. No hicieron lo mismo con el comité que debe examinar las postulaciones para la directiva del CNE, debido a que el trámite obliga a la obtención de una mayoría calificada que el gobierno no ha podido encontrar después de infinitos ensayos, pero anunciaron las estrofas de lo que será un nuevo himno de guerra contra la mitad de la sociedad que clama por el equilibrio del órgano electoral.

No importa, anunciaron, pues acudirán al TSJ para que se ocupe de la referida renovación, sin siquiera atenerse al recurso del ocultamiento de la escandalosa ventaja que significaba la selección exclusiva de rojos rojitos para el advenimiento de nuevos magistrados, que acababan de perpetrar.

Si a esto se agregan los insultos contra los diputados de la “derecha” y el anuncio de que se jugarán la vida por el control del menguante imperio de Tibisay, solo nos queda el “Alma llanera” como elemento de unificación nacional.