• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Sinrazones y circunstancias

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En el primer capítulo del Quijote se nos cuenta de la adquisición de un lote de libros de caballería por parte del ingenioso hidalgo en el que destaca “por la claridad de su prosa y aquellas intricadas razones suyas” uno en el que “en muchas partes hallaba escrito: ‘la razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura”.

La belleza no viene al cuento, pero sí el galimatías, pues funciona a la perfección como referencia comparativa con el que, sin la elegancia cervantina, hizo pública la Mesa de la Unidad Democrática (o parte de ella) para marcar distancia con la marcha convocada por Leopoldo López: “Las circunstancias impidieron que la invitación a la actividad del próximo sábado 30 contara con la necesaria participación de todos los factores de la Unidad en su diseño, formulación y convocatoria”.

La sinrazones y circunstancias aducidas por la MUD no son del todo compartidas por quienes en ella hacen vida. En los estados Bolívar y Zulia, por ejemplo, sus representantes desoyen a la dirección y han anunciado que se sumarán a la protesta sabatina; sin embargo, preocupa que las posiciones asumidas puedan ser tildadas de fisuras por el radicalismo talibán y la propaganda oficial (los extremos siempre se tocan).

Voceros de la alianza opositora se afanaron en subrayar que comparten los motivos de la movilización convocada por López, pero aclararon que después de “realizar intensas consultas con diversas organizaciones que integran esta alianza, muchas de ellas presentaron observaciones de forma y fondo a la actividad”.

Cabe preguntar si también consultaron con al convocante o intentaron negociar con su partido. Tal vez no lo consideraron necesario y ello se deduce de lo que parece ser una convicción a la que se aferra la concertación: “Más que llamar al pueblo a la calle hoy el deber de la Unidad Democrática es acompañar, apoyar, articular y dar organicidad a ese pueblo que ya está en la calle protestando o a punto de hacerlo, para transformar esa indignación en energía y fuerza de cambio”.

Nadie discute el deber ser de esa instancia de negociación electoral; sin embargo, pensamos que está moralmente obligada a participar en un evento que, en respaldo de los presos políticos y en apoyo a la huelga de hambre que siguen cuatro de ellos, reclama solidaridad más allá de adhesiones discursivas.

En los cálculos de la MUD ha pesado la posibilidad de que la convocatoria pueda tener escasa resonancia entre la ciudadanía; un riesgo, sin duda, pero que se debe afrontar porque de aquí en adelante es necesario demostrar que, además de votantes, se cuenta con suficiente capacidad de movilización para abortar cualquier intento de postergar o suspender las elecciones parlamentarias.

Por eso, la de mañana debe ser una marcha para que la oposición demuestre que puede ser múltiple en ideas y más que, por encima de cualquier consideración, es única al momento de enfrentar al gobierno y su aparato represivo.