• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Simonovis

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Este régimen, ahora para su desgracia en medio de una tempestad y a punto de naufragar si sus jefes marineros no dan un golpe de timón y enmiendan el rumbo que nos conduce al naufragio, debe empezar por dejar atrás el huracán de los odios desatados en la lucha interna por el poder. La Venezuela de hoy, la que quiere despertar y asomarse a la ventana y respirar tolerancia y unión entre los venezolanos debe y tiene que volverse realidad. Es, sin duda, el momento adecuado y perder el tren que pasa nos hará no sólo más infelices sino más infinitamente caníbales en lo político.

Retroceder la película sólo nos traerá odios y resentimientos. Veremos una película en la que un régimen se ha dedicado a perseguir a todo el que no opine lo mismo que ellos quieren, que se ha dedicado día a día a perseguir, torturar, asesinar lentamente al comisario Iván Simonovis. De nada han valido las repetidas solicitudes de clemencia de sus hijos y su esposa para pedir la libertad del comisario, sino que pareciera que esto más bien aumenta las ansias del Gobierno de ensañarse y seguir persiguiéndolo a él y a su familia.

Recientemente se le negó a contramano de la ley una medida humanitaria para que en la calle recuperara su salud que se ha deteriorado aceleradamente por las condiciones infrahumanas en que ha vivido en el Sebin, la policía política, donde no solo vivió peor que un animal, sino que le fue negada todo tipo de atención medica que ha hecho que hoy esté en el deplorable estado en que se encuentra.

Simonovis ha sido uno de los más atacados y perseguidos por este régimen dictatorial y ha tenido que sufrir bajo un poder judicial politizado y arrastrado a las órdenes que se dan desde quien sea el que manda en el país, que no sabemos.

Nuevamente Simonovis sufre las persecuciones del régimen, de nuevo se le niega el derecho a la salud que cualquier privado de libertad debería tener pero que sin embargo a él se le niega aun y cuando para el Estado venezolano es su obligación.

El régimen chavista, que por lo demás sigue gobernando intacto en su estructura y orientación política, no puede ser simplemente personalizado en alguien o en un equipo de tres o cuatro personas, ni sus responsabilidades penales o criminales repartidas por igual como si se tratara de un equipo de beisbol o fútbol. Se equivocan quienes pretenden ocultarse tras la vieja excusa nazi de que “sólo se cumplían órdenes”.

Se ha condenado a la pena de muerte al comisario Simonovis al negarle la atención médica que necesita; solo que se les olvida que nuestra Constitución nacional establece que las violaciones a los derechos humanos no prescriben y que, en algún momento, los violadores a estos derechos tendrán que pagar por esto

El comisario Iván Simonovis obtendrá justicia y junto a él todos los que durante este régimen han sido injustamente atacados, vejados y violados sus derechos humanos.