• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

Al instante

Sentencias de muerte

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Karlin Granadillo, superintendente nacional de Costos y Precios expresó, dentro de una cruel ignorancia, que en Venezuela "tiene que haber una conciencia de un consumo racional de los medicamentos". ¡Susto! Se nota que esta señora no tiene idea del trágico mundo de los enfermos.

En esta área no caben los bajos porcentajes, como si fuese el caso de importar menos vestidos de tallas XXL por ser las menos consumidas en las tiendas.

Aparte de la burrada de la señora Granadillo, hay que insistir ante la opinión pública en que los médicos no pueden dejar sin la medicación idónea a un paciente porque su enfermedad represente 0,3% de las consultas. Ya tenemos suficientes sentencias de muerte en nuestros pacientes víctimas de una política de salud irresponsable, de medicamentos cubanos prohibidos en la mayoría de los países del mundo, de una atención "deshumanizada" por la burocracia del sector, de médicos "endiosados" que fallan en la asistencia a sus consultorios o víctimas de un grupo de trabajadores de la salud, investidos de "médicos" por una resolución populista y deshonesta no aprobada por las instituciones de salud del país.

Desde el año pasado existía una reducción en el otorgamiento de las divisas para el sector salud (13% con respecto a 2011), lo que traía malas nuevas sobre las políticas del sector que se implementarían este año, a pesar de un gigantesco presupuesto paralelo anual que no es rendido ante la hacienda pública. Como es costumbre, presentimos recortes y cambios no necesariamente beneficiosos para la salud de nuestros ciudadanos, aprovechándose del desconocimiento de lo que significa la utilización correcta de los medicamentos.

La variedad en la composición química de un fármaco que se usa para un cuadro patológico resulta de la existencia de varios factores: avance tecnológico y farmacológico, idiosincrasia del paciente (alergias, daños orgánicos preexistentes, adaptación y afinidad con el medicamento, grado de susceptibilidad a sus efectos colaterales, etc.), estadio de la enfermedad sufrida, interacción de efectos con otros medicamentos usados al mismo tiempo.

¿Qué hay detrás de todo esto? Lograr la discrecionalidad del Gobierno sobre el negocio de las importaciones mediante la aparición y consolidación de empresas rojas-rojitas que se encargarán de importar las medicinas o principios activos, vinculando una mayor demanda con bajos costos de producción.

Estas nuevas empresas farmacéuticas, amenazadas por Indepabis y por la falta de divisas que afronta Cadivi, no producirán los medicamentos que necesita ese porcentaje de los pacientes que requiera de la "diversidad" en un rubro, por ejemplo los reguladores de la presión arterial, antibióticos, antidiabéticos, anticoagulantes, hormonas, diuréticos o psicofármacos, que cubran todo el espectro de cada patología en particular: estos pacientes quedarán sentenciados a un deterioro progresivo y a la muerte.