• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Fuerza moral

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Hace 72 años circuló la primera edición de El Nacional, –gracias al empeño de Miguel Otero Silva; del respaldo de su padre, Henrique Otero Vizcarrondo, y del apoyo entusiasta de un equipo a cuya cabeza estaba el escritor Antonio Arráiz. Constaba de dos cuerpos de ocho páginas cada uno y traía consigo un sinnúmero de innovaciones que sentaron pauta en el oficio. Hoy, por razones de sobra conocidas, el ejemplar impreso se ha retrotraído a esa primigenia compaginación. Sin embargo, en su versión digital el periódico ha ampliado su cobertura informativa y reforzado su staff de colaboradores, de modo que sigue siendo obligada referencia noticiosa y de opinión, pues se trata de un medio independiente, alineado en exclusiva con el ideal democrático, que conserva su imparcialidad, a pesar de la creciente presión oficial para silenciarlo.

EL Nacional es una fuerza moral a la que se le reconoce no solo el haber replanteado el concepto que, hasta su aparición, se tenía de lo que debía ser un periódico, tanto en la manera de decir como en la forma de transmitirlo, sino por la autoridad de voces y  plumas que hicieron de sus páginas tribuna para el debate público. Es larga y notable la lista de hombres y de mujeres que compartieron con sus fundadores la aventura de hacer caminos a diario. Por eso el 3 de agosto no es fecha que pueda pasar por debajo de la mesa. Y si bien es cierto que la envergadura de la crisis que nos agobia no hace de estos días los más propicios para el festejo, no podemos dejar de celebrar que seguimos –como se dijo alguna vez en este espacio– “afirmados en la conciencia y la predilección de los venezolanos”.

Hoy la arbitrariedad del rojo régimen militar –que se ha propuesto monopolizar la información para cerrar ventanas a la libre exposición de la crítica y ha utilizado todas las instancias del poder para articular una kafkiana maraña judicial contra este rotativo y negarles a sus accionistas, a su junta directiva y a sus asesores editoriales derechos fundamentales consagrados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela– se ensaña contra esta casa y contra quienes en ella laboran; quisieran vernos claudicar, pero, como bien ha dicho su presidente editor: “Nos insultan pero no nos desmienten porque somos el único medio que informa sobre la realidad nacional”.

En línea con nuestras convicciones, hemos preparado esta edición aniversario, Constructores de la Democracia, que recoge pareceres y procederes de un centenar de personalidades esenciales para la comprensión de la historia contemporánea de Venezuela. Un trabajo concienzudo que tiene, además, especial interés para los jóvenes a los que se les está negando la posibilidad de conocer los fundamentos de la civilidad republicana, como parte de un proceso de adoctrinamiento que secuestró el pasado para amoldarlo a las dogmáticas creencias de los gobernantes de turno. Con esta entrega, llega también el reconocimiento a nuestros trabajadores por su duro batallar en defensa de la libertad de expresión y el sincero agradecimiento al lector por su solidaridad y comprensión.