• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Reproche familiar

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Nícmer Evans, politólogo y dirigente de Marea Socialista, es uno de los protagonistas de la crisis interna del PSUV. Crítico frente a la sordera de la cúpula roja-rojita ante los llamados que ha hecho sobre la urgencia de una rectificación de la línea política de su tolda, prosigue en una cadena de reproches que no tienen destinatario. Según afirma, una barrera impenetrable se atraviesa entre las palabras del grupo disidente que representa y los oídos del alto mando político de la revolución.

Nícmer Evans no pide una rectificación como la que solicitan los voceros de la oposición, es decir, un cambio radical de modelo que impida la quiebra del país y una mayor desintegración de la sociedad. Al contrario, considera necesaria la aplicación del verdadero modelo socialista del cual se han alejado el presidente Nicolás Maduro y los burócratas que lo rodean.

¿Por qué interesan, entonces, sus declaraciones cada vez más insistentes? Porque descubren el malestar reinante en el partido de gobierno, porque demuestran cómo los flancos de la guerra contra el madurismo no solo se abren por el trabajo de los dirigentes opositores y por el descontento de la sociedad, sino también por el creciente malestar de quienes fueron hasta hace poco compañeros de camino.

El combativo disidente advierte un abismo entre las necesidades del pueblo que confió en el chavismo y lo que hacen en la cúpula para la solución de necesidades perentorias. La dirigencia legítima del socialismo se ha desfigurado progresivamente, para que la suplante un remedo de comando que no hace nada para el cambio de la realidad de acuerdo con los principios divulgados por el desaparecido ex presidente Hugo Chávez.

Todo ha empeorado desde la entronización de Nicolás Maduro, asegura Evans todos los días. Una voz tronante se incorpora al conjunto cada vez mayor de los reclamantes contra el gobierno, pues no proviene de la acera del frente sino de la misma casa que antes parecía sólida y unida.

Un aspecto fundamental destaca de sus declaraciones: debido a la incompetencia del oficialismo puede sobrevenir un estallido social, una catástrofe para cuyas consecuencias no está preparado el gobierno, pero tampoco la oposición. “Si están inconformes e indignados, el pueblo debe molestarse con el poder en pleno, que sería el capital y la burocracia”, afirma sin titubeos el líder de Marea Socialista.

¿Cómo detener esa explosión que pronostica? Para él, solo hay una solución: “El chavismo es un proceso que no tiene vuelta atrás”. En otras palabras, se debe retornar a la prédica y a la acción originales de Chávez, antes de que las aguas salgan de cauce en forma desordenada y riesgosa.

Como la crítica no es bien recibida en las alturas del poder, y como la solución que Evans propone contará con legiones de adversarios, estamos ante una posición política y ante una interpretación de la realidad que, en lugar de invitar a la calma, solo producen nuevas preocupaciones ante las cuales conviene estar alerta.