• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

Al instante

Represión hermosísima

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Ayer un despacho de la agencia AP informaba que representantes de la oposición habían acudido ante el Tribunal Supremo para solicitar “la nulidad por inconstitucionalidad de una resolución que permite a los militares venezolanos utilizar armas de fuego como último recurso en las protestas”. Se trata de una solicitud que no puede despreciarse ni ser objeto de la indiferencia de los señores magistrados pues estamos ante un intento de imponer, como en el lejano oeste, la ley del revólver, a pesar de que el general Padrino ha tomado este tema tan serio como si fuera una vulgar broma y le ha dicho a la prensa que esta resolución oficial “es hermosísima”.

En verdad nadie le ve la belleza a semejante orden que, sin querer queriendo, permite disparar primero y ni se le ocurra averiguar después porque puede ir preso por metiche. Si esa resolución fuera tan “hermosísima” entonces hay que militarizar a Osmel Sousa, y pedirle que organice un concurso de hermosísimos revólveres y pistolas, fusiles y ametralladoras. El éxito sería mundial y la fama del general se extendería por todos los continentes.

Pero como estamos hablando de herir o quitarle la vida a un ciudadano que protesta democráticamente, entonces tenemos que admitir que estamos ante una resolución inconstitucional y un “retroceso en materia de derechos humanos”.

En todo caso, el adefesio publicado en la Gaceta Oficial del 27 de enero de 2015 (resolución N° 008610 del Ministerio de la Defensa) establece un nuevo modelo de control militar del orden público en el que se incluye el “uso de la fuerza potencialmente mortal, bien con el arma de fuego o con otra arma potencialmente mortal”, como último recurso para “evitar los desórdenes, apoyar a la autoridad legítimamente constituida y rechazar toda agresión, enfrentándola de inmediato y con los medios necesarios”.

Esta hermosísima resolución firmada por el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino, es contradictoria y violatoria de las garantías establecidas en el artículo 68 de la Constitución, que señala: “Se prohíbe el uso de armas de fuego y sustancias tóxicas en el control de manifestaciones pacíficas. La ley regulará la actuación de los cuerpos policiales y de seguridad en el control del orden público”. 

Con esta resolución sin duda alguna violatoria de los derechos humanos se le da licencia a los cuerpos de seguridad del Estado de usar armas de fuego para controlar las manifestaciones, legaliza lo que ya estábamos viendo desde hace bastante tiempo, el uso de armas de fuego por parte de los cuerpos de seguridad para reprimir a manifestantes y más si son opositores al régimen.

El régimen ante el desespero de no poder controlar las protestas que cada día van en aumento por todo el país y la desaprobación de su gestión por más del 80% de la ciudadanía por las malas políticas tanto económicas como de seguridad, ha decidido aplicar una de las máximas de Maquiavelo: “Si el príncipe no puede ser amado, que al menos sea temido”.